LA DISCRIMINACIÓN DE LA MINISTRA DE LA MUJER

Estaba decidida a escribir sobre el diálogo retomado por el primer ministro Pedro Cateriano, pero leer la entrevista a la ministra de la Mujer Marcela Huaita, me obligó a cambiar de idea. No se puede permenecer callada ante los dichos de Huaita.

La ministra Huaita, en entrevista publicada hoy en el diario El Comercio, se refiere a los derechos del niño por nacer como “derechos expectaticios”. Más allá del término –todo un hallazgo legal–, Huaita debería leer la Constitución, donde claramente se afirma que el concebido es sujeto de derechos, en todo lo que le beneficia.

Parece que la ministra, prefiere olvidar que todos los concebidos son iguales, no cabe discriminación alguna. Todo niño o niña en el vientre de su madre tiene los mismos derechos, independientemente si este fue producto de una violación, o fervientemente esperado y deseado por sus padres. ¡No discrimine señora!

Rocío La Rosa, la periodista que le hace la entrevista, le recuerda a la ministra su posición a favor del aborto por violación y le hace una pregunta clave: ¿cómo queda la situación del niño por venir que es también parte de la población vulnerable por la que vela?

Es aquí cuando Huaita no solo avala su posición pro aborto, sino que señala que en este caso, es parte de una política de su sector. “Recibimos informes de la dirección contra la violencia hacia la mujer, como de la dirección de familia y de la niñez, y en todos los casos la opinión es positiva en favor de que se permita a las mujeres decidir si continúan o no con un embarazo”. ¿Acaso el concebido en el vientre de una madre no es el ser más vulnerable de todos?. ¿las mujeres víctimas de violación no son una población no solo vulnerable sino sobre todo vulnerada?.

Lejos de brindar apoyo a las mujeres víctimas de un horrendo crimen como la violación, el Ministerio de la Mujer opta por el camino fácil. Ni una palabra sobre su preocupación por el hecho que delitos como este crecen y se multiplican, y que –lamentablemente—se producen en muchos de los casos al interior del núcleo familiar. ¿alguna política preventiva?, ¿alguna preocupación al respecto?

En la misma entrevista, Huaita declara “en ningún caso desconocemos que aquí hay una colisión de derechos. No desconocemos que en el caso de un embarazo hay una vida que tiene derechos expectaticios y hay otra vida de una persona desarrollada que también tiene derechos que se están violentando. Hay un conflicto de derechos; sin embargo, sabemos que no hay derechos absolutos y el derecho a la vida tampoco es absoluto”.

Según la lógica Huaita, la vida no es un derecho absoluto, entonces es relativo. Según ella, todo depende del grado de desarrollo de la vida. Es decir, como la madre ya tiene una vida desarrollada, tiene más derechos del concebido que ya vive en su vientre.

Señora Huaita, no sabemos si usted es abogada, o si sus intereses y su agenda están por encima de la lógica básica del derecho.

Lo cierto es que usted es titular de un Ministerio, que debería velar por los derechos de todos. Y el derecho a la vida es el primero, en el que se fundamentan todos los demás. La madre y su hijo, tienen los mismos derechos. Lo contrario es discriminación.

Related News