KEIKO, CON LO DICHO: ¿GANA O PIERDE?

El giro de Keiko Fujimori ha producido un levantamiento de ceja, una mirada de atención y diversos análisis en relación a la reinvención del discurso fujimorista de cara a las elecciones presidenciales y congresales de Abril del 2016.

En su columna en La República, Juan de la Puente, señala que Keiko habría aprendido a manejar su antis y afirma que “está logrando construir una segunda identidad del fujimorismo o, si se quiere, una identidad compartida donde ella adquiere un peso propio y se debilita la proyección de Alberto Fujimori”.

Augusto Álvarez Ródrich, también en La República identifica el objetivo de las polémicas declaraciones “Son anuncios que pueden restarle algunos de los votos que ya tenía pero que pueden ayudarle a ganar muchos más de los que podría perder”.

Enrique Pasquel en El Comercio “La lideresa de Fuerza Popular sabe que su techo electoral lo fija el anti voto fujimorista. Y ha decidido tratar de romper ese techo deslindando de la corrupción y de algunos de los crímenes más evidentes cometidos durante el gobierno de Alberto Fujimori.”

Carlos Meléndez también el El Comercio subraya “Lo que está haciendo es arriesgar. Está moviéndose un poco más hacia el centro, tratando de capturar algún voto fuera de ese rincón fujimorista.”

Pero ¿Qué dijo Keiko?

En concreto lo siguiente:

Sobre Alberto Fujimori:

“Cometimos errores, aprendimos de ellos y no permitiré que jamás vuelvan a repetirse”

Sobre las esterilizaciones forzadas:

“Yo condeno a los médicos y me solidarizo con todas las mujeres que sufrieron esterilizaciones forzadas”

Sobre la Comisión de la Verdad y la Reconciliación:

“El trabajo de la CVR ha sido positivo para el país”

Sobre la Unión Civil:

“Estoy a favor de la Unión Civil”

La congresistas fujimorista, Cecilia Chacón, fue clara esta mañana en el programa radio de Phillip Butters “Keiko entiende que si gana las elecciones será presidenta de todos los peruanos, no solo de los que voten por ella”.

Keiko tiene que moverse en otra dirección, además que la que sus huestes aplauden. El voto duro sirve pero, a estas alturas y en su caso, no solo no basta sino que puede convertirse, a la postre, en un corsé y hasta en un lastre. Estas declaraciones son un intento de ir abandonando la zona de confort para iniciar un tránsito más pragmático pensando no solo en una campaña sino en un gobierno. Eso es bueno para el país.

Hay dos tipos de políticos, los que se fortalecen en su reducto y viven confinados en la torre de su castillo de poder, o los que, con más audacia, comprenden que aún perdiendo un poco de si mismos intentan el camino por territorios enemigos y avanzan a posiciones ajenas que son tan necesarias como estratégicas.

Keiko no es y no será Lourdes, por lo menos no parece querer contentarse con ser eterna segundona, y sabe que, o aprenda a moverse en aguas hostiles o mejor olvida la historia, el presente y el futuro.

Lo peor que podría pasarnos es que si gana el fujimorismo, este crea que está volviendo al poder por la puerta grande solamente para reivindicarse o, peor aún, para vengarse. El país reclama un nivel de diálogo más allá de vencedores y vencidos. La situación actual es de tal complejidad que no está para perder un minuto en saldar pequeñas cuentas personales; por más importantes que sean. Y si algo podría ayudar a pasar la página es que, precisamente ella, Keiko, comience por tener una actitud que no tuvieron ni sus rivales ni sus enemigos políticos.

La pregunta que abre esta columna tiene, para mí, una respuesta evidente.

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