HUARAQUEROS SIN CASTIGO, VIVA LA VIOLENCIA

Una señora infringe la Ley y va a la cárcel previa humillación y condena pública, luego de ser usada como comercial de la represión que se avecina contra los ciudadanos que meten la pata y agreden con una cachetada al Policía, se toman dos cervezas y manejan su carro con imprudencia o al estar sin trabajo, no pueden cumplir su responsabilidad familiar alimenticia, porque no tienen ingresos ni economía que los apoye.

Es la flagrancia, esa falta convertida en delito -en verdad en muchos casos- el delito con sus agravantes. No lo discutiré en este momento.

Lo que sorprende e indigna es que avezados criminales, organizaciones delictivas que todo el país ha visto en los medios de comunicación lanzando piedras con hondas –llamadas huaracas- que toman una velocidad y fuerza incontenible sobre el rostro y el cuerpo de Policías en servicio, siguen caminando como si nada hubiera pasado, sin procesos judiciales, sin condena, sin cárcel efectiva.

En Islay durante muchos días se suspendieron las clases de miles de niños en sus escuelas, se interrumpió y bloqueó el tránsito vehicular para el abastecimiento de bienes y alimentos, se amenazó a la población y los comerciantes para plegarse a una protesta y no abrir sus negocios, se paralizó una parte del Perú y toda esa red delictiva se sustentaba en grupos de mercenarios a los que se identificó como huaraqueros.

Para esos miserables, no existe la Ley de flagrancia. Para una señora que se excedió con palabras ofensivas y una bofetada, años de prisión. Para un borrachín que chocó su auto contra un poste, cárcel. Para un buen Padre de Familia desempleado y sin dinero, internado en el penal de Ancón.

No los excluyo de responsabilidad legal y penal según corresponda. No los excluyo.

Pero de allí a exonerar a los huaraqueros, sus cómplices y tal vez a los asesinos de Policías en las protestas de Islay, eso es inaceptable.

Dicen que se necesita la filmación desde que agarran la piedra, la ponen en la huaraca, dan los giros para lanzar, hacen el lanzamiento, se sigue la secuencia de la piedra que usaron y se debe probar que esa piedra es la que cayó en el rostro del Policía. No puedo creerlo, es la mayor estupidez que he oído en mi vida.

Están las filmaciones y registros fotográficos periodísticos del bando criminal atacando a la Policía Nacional destacada a defender a la población, están los detenidos y algunos acusando a otros como ellos –clásico entre malhechores- de esas acciones que causaron muerte y destrucción. Pero no hay sentenciados ni enrejados.

Si la Ley es igual para todos ¿la señora debió matar al Policía para quedar libre? ¿Esa es la lógica de la justicia que nos está dejando este gobierno?

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