EL DILEMA NO EXISTE, LA CENSURA ES UN PRIMER PASO

Leo asombrado las declaraciones del presidente sobre su Ministro del Interior y a pesar del respeto que debo tenerle como ciudadano, no puedo contener una sonrisa y pensar si es verdad lo que estoy leyendo, si es una broma o si nos está engañando, lo que sería una total desilusión.

No puede ser tanta condena al país, que después del desastroso gobierno de Humala, teniendo un mejor perfil de posibles gestores en el Estado, seamos testigos de la ausencia absoluta de políticas públicas para enfrentar la inseguridad, la delincuencia, el pandillaje, la corrupción policial y las responsabilidades propias de esa institución, como por ejemplo, en el tránsito en las ciudades.

Así de simple y pocos lo recuerdan, el orden, el planeamiento de la autoridad en el tránsito es responsabilidad de la policía y ésta, se encuentra también bajo las órdenes del Ministerio del Interior. Por eso, al ver indignados como siguen los accidentes produciéndose por unidades con decenas de multas sin pagar, es inentendible cómo el Ministro deja el liderazgo de su sector para que los infractores sigan produciendo víctimas a diario.

Me pueden decir muchas cosas, pero es inobjetable que de buenas intenciones no se trabaja en un sector a todas luces difícil, enredado y con mafias internas. Todo eso lo sabía el Ministro, no puede escapar a la realidad. No es un Ministro confiable, no es un funcionario capaz.

Ahora que afrontará la interpelación y esperemos, la necesaria censura y posterior investigación de sus actos –gastos, nombramientos, despidos, seguimientos, manejo de redes- el Presidente tiene la obligación de llamar a gentes preparadas que tengan experiencia, conocimientos, liderazgo, ganas de trabajar por el país. Eso es lo importante, ganas de trabajar por el Perú.

Ahorre tiempo y dinero al país señor Presidente, cambie a ese Ministro ahora mismo y evite más discusiones, para pasar a las acciones y decisiones.

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