NO QUIERO SABER NADA DE ODEBRECHT NI LAVA JATO

He llegado a Caylloma, en las alturas de Arequipa con un frío que no pensaba era tan intenso. En el ómnibus vamos con cerca de quince jóvenes profesionales y recién graduados ingenieros, trabajadoras sociales y antropólogos hacia una de las operaciones mineras más importantes del país.

Hacemos un alto y les pregunto qué es lo que más les llama la atención del caso Odebrecht y se quedan mudos, hasta que al fin me responde una de las antropólogas: la verdad, no nos interesa como algo prioritario cuando conversamos, no es un tema que nos llame mucho la atención, porque es lógico que se trata de una pelea entre políticos, una disputa de grupos de intereses. Nosotros hablamos de nuestro tiempo libre, lo que haremos el fin de semana, el chico que me gusta, la película o canción de moda, el fútbol en España o la Eurocopa, fórmula uno o tenis mundial, de eso pregúntenos.

Insistí y les repliqué sobre la importancia que los jóvenes lideren el cambio en el Perú, que deben interesarse en asuntos públicos, en la participación política. Mire señor –me dijo uno de los ingenieros, arequipeño para más detalle- es algo lógico lo que usted menciona, pero no es un tema que sea atractivo, porque está lleno de corrupción. Los políticos han destruido el concepto de política y lo han convertido en sinónimo de poder, para delinquir. Por eso, con mis amigos, a pesar de haber escuchado de Odebrecht y que varios ex presidentes se encontrarían dentro de la red del delito, nosotros sabemos que no pasará nada, que otro reemplazará a Odebrecht y todo seguirá igual, esa es la verdad.

Me sentí desilusionado, triste. Pero a la vez, luego de una reflexión y pausa, noté que estos jóvenes profesionales que están viajando a trabajar a 5,000 metros sobre el nivel del mar, en condiciones muy duras y alejados de la familia y sus lugares de origen, están dando ejemplo de vida y saben analizar –desde su propia óptica- lo que ocurre en el Perú, y eso es un gran avance.

Esta noche nos reunimos luego de la cena para compartir un buen café. Estamos a -8 grados y se siente calor de peruanidad cuando estos amigos me dicen…qué te parece Ricardo si nos enseñas cómo es eso de la interpelación y la censura en el congreso, porque Alexandra dice que si no hay una censura a Basombrío,  todo seguirá igual en el tema de la inseguridad y la delincuencia.

Se abre una ventana, siempre una ventana de la libertad. Hagamos más grande el espacio de participación de los jóvenes en el debate político en el Perú. Hoy lo impulso, cerca del cielo que cubre mi patria, sobre los 5,000 metros, arriba de nuestros andes.

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