¿PURA VIDA O PURA BULLA?

Como hace una semana con el tema del pisco, ahora noticia de ayer que tal vez nunca sepamos cómo acabó, hoy todos -los medios, el Congreso, el ejecutivo a través de Indecopi y los productores- se ocupan de la leche que no es leche.

Después de tremenda difusión noticiosa, para variar originada en otro país,  hoy todos saben que el producto “no es leche” pero que contiene más de 60% de leche complementado con otros nutrientes. La “leche” Pura Vida no es tóxica, ni siquiera es un producto perjudicial, pero presionado por la opinión pública el Indecopi dictó una medida cautelar disponiendo la inmediata suspensión de su comercialización, medida que la empresa ha anunciado va a acatar.

¿Para qué entonces suspenden su comercialización?  Discrepo totalmente con tal absurda prohibición que solo perjudica a los comerciantes que compraron su stock. Quien hoy, con lo que se conoce sobre su composición, quiera comprarla que la compre, el que no quiera que no lo haga. O qué se prefiere, ¿60% de leche mezclada con otros nutrientes, o que la leche 100% pura la mezclen con más agua? El consumidor ya conoce qué compra, por qué no se lo deja escoger? Eso era así de simple y hasta allí debió llegar.

Pero todo este barullo de saturación mediática debe llevar a preguntarnos ¿qué pasó en estas dos semanas con el caso Odebrecht, con los Toledo, su Ecoteva y sus 20 millones de dólares; qué pasó con los 3 millones entregados a Humala y Nadine; qué pasó con Moreno y sus 4 millones o con Salazar, Zaragozá y otros? ¿Qué está pasando en la Fiscalía y en el Poder Judicial?

Más importante aún, ¿qué pasó con la inseguridad, los marcas, el sicariato y los feminicidios, con la muerte de los 4 reclutas? Qué pasó con el Contralor sus autos y grabaciones, con el Ministro de Economía y sus maniobras extorsivas?

¿Qué pasó con Chinchero, la adenda y el costo del “divorcio amigable”? ¿Qué pasó con los panamericanos, la reconstrucción, la Refinería de Talara y los miles de millones de dólares que han sido, son y serán derrochados? ¿Qué pasó con el desabastecimiento de los hospitales?

¿Seguimos contando? No, ¿para qué? Si para nuestros periodistas y sus medios todo eso es menos importante que un tarro con el 60% de leche.

No nos dejemos distraer con fuegos artificiales.-

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