EL ENGAÑO DE LAS REFORMAS DE PENSIONES, PARA ESTATIZAR EL AHORRO DEL TRABAJADOR

Chile y Perú son países que comparten la desgracia de tener sectores populistas que se desesperan por lo ajeno, por el dinero que ahorran los trabajadores, para sus pensiones de jubilación, para tener una base que les permita acceder a una propiedad o un bien personal.

Fíjense la cantidad absurda de impuestos que pagan las clases medias y los sectores emergentes, los pequeños y micro empresarios, el dueño de un negocio o un taxi. Todos ellos pagan en promedio, más impuestos que el Estado en su conjunto.

Pero para los comunistas, socialistas, progresistas y otros pesimistas, el ahorro, la propiedad privada, el sentido de pertenencia, son pecados que deben extirparse a la gente.

En el Perú se ha nombrado una abstracta comisión de desprotección social, presidida por el Jefe de una empresa pública quebrada. En Chile, se acaba de dar una Ley que ordena aumentar en cinco por ciento el aporte provisional –a cargo de las empresas-, pero ese dinero lo recibirá el Estado, quien será el nuevo administrador de esa parte del ahorro de los trabajadores.

El enredo es que un diez por ciento va a las AFP y un cinco por ciento a las manos del Estado que además, le quitará al trabajador dos quintas partes, para destinarlo a otros fines, eso que llaman solidaridad pero nunca se ve que lo sea.

Te aumento 5 que los pagará tu empleador, pero de esos 5, yo como estado agarro 2 y los 3 restantes te los guardo yo, no tu AFP.

Doble Estado de  cuenta, dos cuentas o cartolas personales con diferente rentabilidad. Una parte seguirá siendo ahorro privado y una parte, algo indefinido en manos del Estado, del gobierno en realidad.

Este sancochado populista traerá más informalidad, mayor encarecimiento en la contratación laboral, inestabilidad y falta de seguridad en una parte importante del destino del dinero de los trabajadores afiliados a las AFP, desconfianza entre todos. Y cuando aumenta la desconfianza, se reduce la actividad económica y los populistas vuelven a las calles gritando nuevas promesas de felicidad que al final siempre son evidencias de mayor pobreza.

Desde estas páginas les digo, en Chile y Perú, los ciudadanos tenemos que ver más allá del día de hoy y asegurarnos el futuro, la cobertura de sobrevivencia, la vejez, un adecuado soporte para la longevidad.

Ni pobreza, ni populismo. Menos estado, más clase media, más ahorro, más propiedad privada, más libertad.

Related News