VENEZUELA, SÓLO DIOS PUEDE AYUDARNOS

Luego de un deterioro sostenido los últimos 18 años, Venezuela ya presenta un cuadro de terapia intensiva del cual sale solo con un milagro de Dios.

Los venezolanos hemos visto como nuestro país ha sido víctima, al igual que nosotros, de múltiples situaciones que van en contra de todos los derechos fundamentales de cualquier ser vivo.

Desde que Hugo Chávez llegó al poder en 1998, Venezuela se ha metido en los récords de diferentes ámbitos, pero de manera negativa. Sí, somos los campeones en un montón de cosas malas.

Para empezar, nuestro país tuvo entre 1998 y 2016 más de 250 mil muertes violentas, 30 mil más que el conflicto guerrillero de Colombia que cobró la vida 220 mil personas. Venezuela tiene más muertes que un territorio en guerra.

La violencia no distingue color, condición ni religión. Llegamos al punto de que ni la Iglesia se salva del fanatismo. Feligreses, curas y hasta el Arzobispo de Caracas Cardenal Jorge Urosa Sabino, fue atacado por un grupo de facinerosos en plena misa de miércoles Santo en la principal catedral de la ciudad capital.

La salud en Venezuela está enferma. No hay medicinas ni para un simple resfriado. Los pacientes oncológicos, niños y adultos, mueren esperando los medicamentos para sus tratamientos. Patologías hipertensivas y de corazón no pueden tratadas, los hospitales no tienen gasa, inyectadoras, en fin, no hay insumos médicos.

Este año pasamos a ser el país más miserable y pobre de Latinoamérica, por encima de Haití. Según un estudio realizado por universidades venezolanas, más del 85% de los hogares en Venezuela se encuentran en pobreza. Miles de personas solo comen una sola vez al día, otros miles buscan en la basura que comer.

La educación pasó a ser adoctrinamiento y los niños en vez de aprender nuestra historia y sus verdaderos protagonistas, leen sobre Chávez y la historia de su vida. No está permitido que ningún alumno sea reprobado, todos deben pasar de grado sin limitaciones.

Somos los campeones al ostentar la inflación más alta del planeta. Al finalizar 2017, se espera una cifra de más del 1000%. Quién resiste algo así?

Somos el país con las reservas de petróleo más grandes del mundo y nuestros niños mueren de desnutrición. Venezuela tiene playas, selva, páramos bellísimos, pero el turismo está acabado.

Por esto y muchísimo más me veo en la imperiosa necesidad de pedir ayuda a Dios, pues sólo Él puede sacar a Venezuela adelante.

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