Y SI PROTESTAMOS Y BLOQUEMOS CARRETERAS – LOS PADRES DE FAMILIA

Ahora que se vuelto costumbre usar la violencia para conseguir cualquier reclamo, esté o no justificado el pedido, me pregunto si los padres de familia de niños y jóvenes que van a las escuelas públicas no podrían también exigir muchas cosas a esos pésimos maestros, tomando sus locales sindicales, bloqueando carreteras que los llevan a sus hogares, sacando los rieles del tren que los transporta, quemando árboles en sus distritos, asustando a sus familias con las mismas arengas de odio que ellos lucen a diario. Me pregunto eso.

Y además, si nos sumamos en solidaridad a esos pedidos de mejor educación y mejores maestros, que es un clamor de todos los padres de familia, con actos del mismo nivel de violencia los que somos afectados con esos bloqueos del supuesto magisterio de la supuesta educación, no sería –me pregunto lleno de indignación- algo justificado también.

No entiendo cómo los que se dicen maestros, enseñan violencia, rehúyen el diálogo, pueden tener más de 50 días sin estudios a millones de niños y jóvenes, sólo por dinero y por agitación política, no lo entiendo.

Enseñan a tirar piedras, a bloquear vías y sistemas de transporte y comunicaciones entre personas, enseñan a ensuciar las calles y avenidas, a destrozar árboles y quemar llantas contaminando el medio ambiente. Esos no son maestros de nada, están hiriendo nuestra patria en medio de una democracia que se debilita.

El diálogo no nace de la violencia como arma de presión, eso es un delito y se llama chantaje, extorsión. Y un gobierno de todos los peruanos, tiene el derecho de usar la represión con la fuerza, energía y argumentos que las leyes le otorgan. Si, represión frente al delito. Si, represión frente al impedimento del progreso y desarrollo de las personas.

Debemos promover un rechazo absoluto a esas agrupaciones sindicales, que de sindicales no tienen nada para mostrar ahora como ejemplo, porque no tienen planteamientos por una mejor educación, no quieren ser evaluados porque se acobardan al poder ser jalados, pero ellos sí pueden reprobar a escolares que no han estudiado o que no les caen bien. Que tales sinvergüenzas.

El Perú sigue herido en su presente y sangrante en su futuro. La culpa no es de unos, sino de muchos que quieren vivir de la política, de nuestros impuestos, llevando miseria, odio y violencia contra los niños y los jóvenes. Eso es lo inaceptable, lo repudiable.

No son maestros de nada, son el peor modelo que se pueda seguir, que nadie los siga, hay que bloquearlos.

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