EL COLMO DEL ABSURDO

Resulta que según encuestas realizadas por Victims of Communism Memorial Fund-YouGov el 44% de los jóvenes quisiera vivir en un país socialista. Una de cada cinco estadounidenses entre los 21 y los 29 años considera a Joseph Stalin un héroe, 26% lo piensa de Vladimir Lenin y 23% de Kim Jong Un, 18% a Karl Marx, 26% al Che Guevara, 16% a Mao Zedong y el 12% a Nicolás Maduro.

Si ya veíamos muchos a los jóvenes estadounidenses como carentes de educación, ahora más que nunca lo confirman. Estas encuestas han venido a sacudir a los líderes en el mundo educacional porque ahora se dan cuenta que han fallado en explicar a la gente sobre los gulags, las famosas purgas de Stalin. No han educado a los jóvenes sobre lo que es el comunismo y porqué en países como Alemania lucharon tanto para botar un muro símbolo de la división entre comunismo y democracia.

Lo peor es que esto demuestra que han perdido también cualquier gramo de sentido común y que no se dan cuenta de lo que atacan, de lo que apoyan y de lo que puede pasar.

Recuerdo las protestas contra la globalización, lanzando piedras, quemando carros, mientras vestían tenis Nike, jeans y camisetas hechos en China y comprados en K-Mart a bajo costo, precisamente gracias a la globalización. Ah, pero ellos están en contra.

Me pregunta si entienden que los Gulag de Stalin, los campos de trabajo forzado en el sistema penitenciario ruso, a dónde enviaba Stalin a todos sus opositores políticos. Y no fueron exclusivas de Stalin, ya que Lenin y Trotsky también aplicaban estas bellezas. Estos campos de concentración de presos políticos se encontraban en Siberia y en los lugares de temperatura más extrema, porque las autoridades sabían que en esos climas pocos sobrevivirían. Ah, pero los millennials ven eso como algo loable y digno de imitación.

Quizás el mundo debiera complacerlos, dejarlos sin Android, iPhone o iPad, sin sus drogas y su música, y obligarlos a trabajar y a sudar la gota amarga como la sudan millones de personas que han tenido la desgracia de nacer o de vivir en un régimen semejante.

Privemos a los jóvenes de discoteca, de cigarrillos, cerveza, TV, etc y sobre todo de su libertad, y veremos cómo se comportan. Quizás merecen ese “premio”. Hoy, el que no sabe, es porque no quiere saber, buscar.

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