PENSIONES – EL INFORME FINAL DE LA COMISIÓN QUE SE ALEJA DE LA VERDAD

Intentar una reforma del sistema de pensiones en el Perú, no puede partir de creer que es la hora de inventar un programa de propuestas populistas, insostenibles e inviables, que se presentan como alternativa a lo que no funciona bien –la ONP y el programa social Pensión 65- y a lo que puede y debe de perfeccionarse –el rol de las AFP- que en su conjunto, necesitan llegar consistentemente a un mayor número de trabajadores, para expandir la cobertura previsional en un mercado laboral que a su vez, necesita un impulso ordenado en el tiempo y las oportunidades.

La voz y la opinión de los que aportamos, cotizamos o ahorramos, no ha sido escuchada. Al contrario, se ha excluido a los trabajadores y se ha privilegiado a grupos empresariales que si bien son importantes en sus respectivos roles, no son la esencia del sistema, ya que se trata de personas como prioridad y de empresas como agentes de servicios, construyendo una misma comunión de intereses para que el país tenga un horizonte para la vejez de todos los que lleguemos a esa condición humana, brindando en el camino, la cobertura de sobrevivencia más amplia y sustentable que los beneficiarios puedan recibir como garantía.

Llama por eso la atención el olvido, el abandono y menosprecio a las organizaciones de la sociedad civil, a los sindicatos, colegios profesionales, medios de comunicación, facultades de universidades, organizaciones no gubernamentales y diferentes colectivos cuya participación ha sido dejada de lado, por considerárseles menos capacitadas que los dueños de la verdad que hoy se pretende imponer con un aire de soberbia y vanidad que merece el más absoluto rechazo del país.

Soberbia que crece cuando en las redes sociales se les dice que lean y después hablen, por ejemplo. Vanidad cuando se deslegitima una opinión, por humilde que sea, afirmando que los libros básicos de economía respaldan ese informe, mientras un obrero, un Maestro, un joven trabajador no viven de esas lecturas sino de su propia historia de vida, testimonio que la nueva academia olvida. Menosprecio, en especial cuando se dice que la Constitución Política del Perú está en un plano inferior a la propuesta que hacen o dan a entender que se puede adaptar, arreglar, algo así dicen en las redes.

Quieren debate pero ponen el golpe, la majadería sutil. No importa, no tenemos nada que demostrarles a los que quieren desaparecer el sistema privado de pensiones y desmontar el sistema nacional de pensiones de esa forma, porque hagan lo que hagan, los derechos de las personas están por encima de cualquier tipo de intereses.

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