EL PAPA FRANCISCO Y LA REFORMA A LA CURIA ROMANA

¿Qué tan pertinente es la reforma que propone el papa Francisco, teniendo en cuenta que la Iglesia está en crisis?

En una de sus audiencias generales, el Santo Padre se ha preguntado: ¿Cómo se puede decir que la Iglesia es santa si está formada por hombres, mujeres, sacerdotes y hasta “papas pecadores”?

La Iglesia es santa no gracias a los hombres sino a Dios. Es santa porque forma parte de Cristo, que a través del Espíritu Santo ayuda a los pecadores a mejorar, acercándose a él.

Dios te dice: no tengas miedo de la santidad, no tengas miedo de apuntar alto, de dejarte amar y purificar por Dios, no tengas miedo de dejarte guiar por el Espíritu Santo. Déjate contagiar por la santidad de Dios”.

En búsqueda de la verdadera santidad, Francisco ha propuesto la reforma de la curia romana y ha dicho que “a menudo los jefes de la Iglesia han sido narcisistas adulados por sus cortesanos; y que la corte es la lepra del Papa”.

Para Francisco, el problema no son los jefes de la curia vaticana, sino los cargos intermedios, que “trabajan por los intereses del Vaticano, que son intereses temporales, y descuidan al mundo que les rodea”. Por eso, trabaja hacer de la Iglesia “una organización no sólo verticista sino también horizontal” y no una visión Vaticano-céntrica.

Otra cosa que no le gusta a Francisco es el “clericalismo”: “No debería tener nada que ver con el cristianismo. San Pablo fue el primero en enseñárnoslo”.

Francisco quiere una Iglesia “pobre entre los pobres” y que mire al futuro “con espíritu moderno y de apertura a la cultura moderna”, como propuso el Concilio Vaticano II.

Francisco criticó que la Curia romana se preocupe demasiado por el Vaticano y poco por el mundo y dice que los dos grandes problemas que tiene la sociedad contemporánea son el abandono de los ancianos y la falta de oportunidades para los jóvenes. “Están aplastados por el presente”, lamentó el obispo de Roma.

El Papa constituyó el grupo de cardenales que le asesorará en la reforma de la Curia el día 13 de abril de 2013, justo un mes después de su elección. Francisco ha especificado que los miembros no son “delegados continentales”, sino componentes del colegio episcopal que son también cardenales y cuentan con una rica experiencia pastoral ya que proceden de grandes diócesis. El Santo Padre los ha elegido por eso, pero no son delegados de los episcopados de las diversas partes del mundo.

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