LA CENSURA AL HUMOR ¿NUEVA POLÍTICA DEL ESTADO?

Esta mañana escuchaba al Ministro de Cultura hablar en una radio y me parecía que intentaba –ese ministro- emitir una especie de plegaria o discurso que no venía al tema, ni con las preguntas que le hacían, ni con lo que él intentaba decir.

Les cuento, a los que no lo saben, que se ha convocado con un gran despliegue publicitario a nivel nacional, a un concurso por el Bicentenario para presentar una canción y un logotipo, según palabras del ministro, para volver a tener una reflexión sobre el país que somos.

Esa idea, es un gran error en su concepto y despliegue. El porqué es muy sencillo, tenemos un Himno, una Bandera, una historia, símbolos y héroes, tradiciones y valores que nos unen. Por eso, cuando se dice ofensiva caviar, entendemos que es un comportamiento y una tendencia a usar lo contrario a lo que nos une y distingue como sociedad y en este caso, quitar preponderancia y valor a lo que señalo, Himno, Bandera, historia, símbolos, héroes, esos son los objetivos de la estrategia caviar por quitar de la mente de niños y jóvenes sobretodo, lo que ha hecho fuerte a nuestra nación.

Siendo evidente esa intensión de manipular la identidad de todos, si se quisiera en verdad reflexionar a partir de la música, entonces se podría hacer una recopilación musical de los temas que más nos hacen sentir peruanos. Y para eso, se haría una selección pública por un lado, y especializada por otro. Una con el criterio de todos, otra con la asesoría de historiadores, músicos, antropólogos, lingüistas, peruanistas en general.

Eso, como alternativa al concurso tan confuso, permitiría armar un álbum musical por el Bicentenario. Historia, sentimiento popular, unidad, eso es lo que debería motivarnos.
Vayamos ahora al título de esta columna, la censura al humor, como nueva política de Estado.

Menciona el ministro que el talento de un humorista como Jorge Benavides, está siendo usado para discriminar. Que sus personajes son ese reflejo y que en el ministerio a su cargo, desde hace años se tiene en lista de –digamos una palabra nuestra- control, lo que produce ese artista. Pero al tocarse otros casos, como la película donde se burlan de nuestro Ejército, o lo que escribe un caviar agresivo en una revista, eso no es condenable.

La vara del juez, del comisario del humor, no tiene equilibrio.

El Ministerio de Cultura se convertirá en el Ministerio de Propaganda o como en Venezuela, de la Suprema Felicidad, el ministro en el comandante del humor, y así, el estándar de la risa lo decidirá el Estado. El gobierno y sus aliados nos pondrán la lista de la comicidad y el menú sobre el cual podremos degustar, o en realidad disgustarnos.

Les doy un consejo caviares, no se metan con la alegría de un Pueblo, no sigan tratando de construir un aparato de censura, trabajen, promuevan nuestra historia –léanla por lo menos-, edifiquen peruanidad, entiendan la mezcla de colores que somos, el sentimiento de peruanidad que no se inspira en gestas, sino que es una continuidad de luchas y alegrías, algo que para entender, requiere dejar de ser caviar.

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