DETRÁS DE UNA MARCHA CONTRA EL PERÚ

Felizmente lo escribí antes y lo repito ahora para malestar de unos y alegría de otros –supongo-, pero estoy seguro que para los que leyeron y entendieron mi posición, mantenemos el dialogo con la misma reciprocidad y respeto, con ellos y con los tolerantes.

No estoy de acuerdo con el indulto al señor Fujimori, pero no por eso lo tengo que odiar o debo justificarme con los que lo odian, envidian o juzgan a diario. No estoy de acuerdo y no por eso tengo que ir a las calles para seguir a los organizadores que esconden bajo la negación del indulto humanitario, una agenda política y partidaria contra el país. Esa es mi opinión personal.

Conozco a varios jóvenes, universitarios, catedráticos, maestros, empleados públicos, amas de casa, obreros y muchas otras gentes, honestas todas ellas, que sienten injusto el proceso de libertad otorgado a Fujimori. Y de la misma manera, escuchando sus argumentos, no los considero sólidos. No nos peleamos, conversamos aunque algunos sientan una pasión tan fuerte en lo que dicen, que logro comprenderles.

También conozco a varios jóvenes, universitarios, catedráticos, maestros, empleados públicos, amas de casa, obreros y muchas otras gentes, honestas todas ellas, que sienten justa la libertad otorgada a Fujimori. Y de la misma manera, escuchando sus argumentos, no los considero sólidos. No nos peleamos –repito-, conversamos aunque algunos sientan una pasión tan fuerte en lo que dicen, que de la misma forma, logro comprenderles.

Ellos, los de ambos lados, militantes de sus opiniones, son respetables y no tengo ninguna autoridad para calificarles de acertados o errados. Así debería ser esta parte de la historia política del Perú, pero no lo es lamentablemente.

Sin embargo, hay algo que me molesta y se refiere a que los promotores visibles de esa marcha, supuestamente contra el indulto, son comunistas, izquierdistas y otras denominaciones que defienden al criminal gobierno de Venezuela, al de Cuba y hasta las atrocidades de grupos extremistas que pretenden sembrar eso mismo en el Perú, es decir miseria, violencia, dictadura, fin de la libertad.

Entonces, revisando la convocatoria y los que la anuncian, no puedo compartir sus entusiasmos y no por obviarlos, debo callar mi rechazo a la manipulación que se quiere hacer con miles de personas, envolviéndolas en otra agenda, contra la Constitución Política del Perú.

Si quieren protestar por el indulto, que lo hagan sin afectar al país. Pero usar un pretexto como el indulto –siendo o no justo para cada quien-, a fin de envolverlo en una plataforma política extremista, no podemos dejar de decirlo, criticarlo y calificarlo.

Lo lamento si les molesta.

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