LA MANIPULACIÓN DEL LENGUAJE COMO ARMA DE ESTUPIDIZACIÓN MASIVA

A much@s nos sorprende la ausencia, en el debate político, de un tema tan grave y urgente como la inmigración masiva y descontrolada, la tercermundización de Europa y la sustitución poblacional (que conlleva una sustitución cultural, de ahí lo de tercermundización)… Llama poderosamente la atención que ningún partido del abanico político español se atreva a llevar en su programa la exigencia de un debate social en el que se aborde el tema de la inmigración masiva desde el único punto de vista que realmente nos interesa: el de cómo afecta al pueblo español, no sólo en el orden económico, sino también en el social (aumento de la delincuencia, ayudas que se pagan a inmigrantes en detrimento de las ayudas dadas a españoles, impacto en el mercado laboral y la política salarial, etc).

Algunos partidos incluyen menciones -siempre tibias y descafeinadas- a la inmigración ilegal, pero apenas se atreven a pasar de ahí. Sin embargo, la creciente islamización, ni siquiera encubierta, de nuestra sociedad, que se somete a la ley sharia en muchos aspectos por “no ofender a los musulmanes”, relegando nuestras tradiciones a la prohibición con la esperanza del olvido y la sustitución por otras ajenas a nosotros, convierten este inexistente debate en algo realmente urgente.

No es, por supuesto, la ausencia de debate, el único problema que enfrentamos: la mayor parte de la sociedad vive en una realidad paralela, en un mundo irreal, inmerso en una fantasía que no traerá buenas consecuencias para nadie. Pero que estallará más tarde o más temprano, como ha sucedido en Cataluña en otro orden de cosas.

Y lo menciono por ser algo relativamente reciente: durante 40 años, cualquier voz disidente sobre la supuesta normalidad de la situación en Cataluña era desacreditada, marginada, perseguida. Nadie podía hablar de adoctrinamiento sin sufrir graves consecuencias. Pero ahora, cuando la realidad ha estallado, todo el mundo reconoce que “esto venía pasando” desde hacía tiempo. Con la islamización y otras graves y nefastas consecuencias de la inmigración masiva y la sustitución poblacional y cultural que de ello deriva ocurrirá otro tanto algún día…, cuando sea tal vez demasiado tarde para hacer otra cosa que levantar acta de la ruina total de nuestra sociedad y el derrumbe irreversible de nuestra civilización.

Que esta inmigración masiva -invasión controlada y fomentada por nuestros gobiernos al servicio de intereses no confesados y círculos de poder en la sombra- es el fin para nosotros, no cabe la menor duda. En Dinamarca, Bélgica, Reino Unido, Francia, Suecia y otros países hay barrios que se dan por “perdidos”. Ni la policía se atreve a entrar en ellos, aunque por otro lado da lo mismo, ya que viven bajo la sharia y no reconocen las leyes del país que les acoge…

Pero al igual que los medios de comunicación han estado al servicio, por pasiva o por activa, del nacionalismo catalán, adoctrinando a la gente en sus “verdades”, incluso aunque esas “verdades” sean irreales, absurdas o incluso perjudiciales para quienes las reclaman, los medios del Sistema nos adoctrinan continuamente sobre las bondades de la multiculturalidad, que ya se ha comprobado que es una falacia, un engaño, y aun así se sigue “vendiendo” como algo bueno y deseable; nos adoctrinan sobre los “pobres inmigrantes llegados en busca de un futuro mejor”, cuando vemos que en la mayoría de los casos no es así ni mucho menos.

Y sin embargo ¿es imaginable siquiera un programa de televisión en el que se rechazara la política de acoger “refugiados”, que cuestionará la pertinencia de abrir sin restricción nuestras puertas a la inacabable humanidad que presiona por entrar? Imposible.

Y así con todo lo demás. No hay pluralismo ideológico: ya se encarga el sistema de imputar por “odio” a los que disienten, a los que dudan, a los que advierten, a los que cuestionan, a los que critican, a los que se oponen…

Esa especie de “mundo paralelo” que nos presentan los medios está pervertido, ciertamente, en el sentido de que han cambiado los valores: lo malo se hace bueno y noble, lo bueno y noble se presenta como malo… En definitiva, la realidad se sustituye por la ideología, y no se puede ir más allá de eso. Si la realidad choca con la ideología, es la realidad la que está mal, o es tu percepción de la realidad la que está mal, pero nunca la ideología. Y no hay más que un camino para salvarse: reconocer que es la ideología lo que está mal, y que por tanto no sirve.

Un ejemplo metafórico de lo que quiero decir: en los medios nos repiten una y otra vez que “el fuego moja”, “el fuego moja”, “el fuego moja”… Pero cuando la casa se quema por acción del fuego, la gente que creyó lo que decían los medios se encuentra en un conflicto entre la realidad y la ideología: si el fuego moja ¿por qué se ha quemado la casa?

En vez de concluir que es la ideología la errada, que ésta es una mentira, que nos han engañado, concluyen que la realidad está mal: este fuego era “un caso aislado”, este fuego ha sido “un hecho puntual”, este fuego “estaba en tratamiento psiquiátrico”, llevando al colmo del absurdo mi ejemplo.

Sustituyamos “el fuego moja” por “la multicultura enriquece”, “la inmigración es necesaria” o cualquier otra cosa que se nos ocurra, y llegamos a los extremos estúpidos de tener cientos de casos aislados cada día, cientos de hechos puntuales, cientos de personas en tratamiento psiquiátrico, unos desequilibrados muy precavidos, que salen a la calle debidamente equipados par el caso de que les diera el “ataque”, con un cuchillo o un hacha, o un camión, para matar gritando “Allahú Akbar”.

Y que nadie se atreva a levantar una voz crítica y disidente, porque en seguida se verá imputado por odio, ya se encarga el Sistema de no permitir para nada la pluralidad ideológica y el debate que no interesa. Y no interesa porque evidentemente mucha gente se convencería de que nos están engañando.

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  • Martín Martínez

    ¿que se esperará que suceda para que se den cuenta esos pueblos que están yéndose directo a la destrucción total?¿por qué no reaccionan en masa contra tanta porquería?