CANDIDATOS PARA ALCALDES O PARA COMISARIOS, DILEMAS

Las calles se van llenando de afiches, pancartas y letreros con ofertas y promesas electorales de los que aspiran a ser los nuevos alcaldes en más de 1,700 distritos y en más de 170 provincias del Perú. Es interesante por eso mirar bien, leer bien y reír poco, porque lo que nos ofrecen parece ser la oferta de un fin de semana, antes que una plataforma municipal.

La palabra de moda es seguridad. Esa no es la principal función de un alcalde, alguien lo ha engañado o han superpuesto funciones y competencias.

Los servicios a la ciudad comprenden limpieza pública, ornato, parques y jardines, pistas y veredas, mercados y comercios, desarrollo vecinal, impulso a la participación en el gobierno local, defensa civil, y también, apoyo en el tránsito vehicular y la seguridad ciudadana cuya esencia y responsabilidad corresponde a la Policía Nacional del Perú, en manos del Ministerio del Interior.

Que la voluntad, ánimo, vehemencia, entusiasmo y sacrificio de algunos buenos candidatos y el interés publicitario de otros muchos irresponsables candidatos les haga prometer que resolverán el tema de la seguridad ciudadana es mentira, es insustentable.

Son candidatos para alcaldes, no para comisarios y por eso, no es raro ver que en algunas dependencias policiales hasta hagan cursos de verano o campeonatos de fulbito, en vez de estar trabajando tenazmente en acciones preventivas y de represión al delito en las calles y no encerrados en sus locales, pero como las municipalidades dicen estar a cargo de la seguridad y arman una especie de comandos con uniformes tipo Robocop, sin tener ninguna competencia funcional para ello, los policías se dedican a ser una especie de ONG informal que hace amistad con la gente del barrio y allí, aumentan lo problemas.

Los alcaldes no son comisarios y además, pretender serlo es inconcebible. No puede ser que exista un divorcio entre la autoridad municipal y la autoridad policial, algo que los delincuentes aprovechan a diario, porque el Serenazgo detiene a un ladrón y luego el ladrón acusa de abuso de autoridad al Serenazgo, o el Policía se mete en un problema vecinal y los vecinos rechazan a la Policía.

Lean señores candidatos, lean señores Alcaldes, primero lo primero y también, en lo que otros no respondan, acudan exigiendo respuestas, pero no engañen por un voto.

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