GRAVE DIAGNÓSTICO DE SITUACIÓN

Están en curso tres procesos políticos que pueden desembocar en una crisis de gobernabilidad sin retorno: se quiere revocar el indulto a Fujimori, se intenta destituir al presidente Kuckzynski y se está organizando la subversión de la izquierda.

Sobre lo primero extrañamente el Defensor del Pueblo, sin que sea su función y con un lenguaje político agresivo mal envuelto en frases jurídicas, se ha puesto al frente de la campaña revisora del indulto con la intención adicional de impedir que el exmandatario intervenga en política. En paralelo el presidente del Poder Judicial sostiene falsamente que las opiniones consultivas de la CIDH son de cumplimiento obligatorio. El inefable García Sayán defiende poderes supranacionales inaceptables de una CIDH que se arroga el derecho de revisar el indulto; y está a punto a someterse al expresidente al proceso judicial Pativilca, sobre la base de la autoría mediata, argucia falaz ya usada por el juez San Martín y sus cómplices españoles.

Mientras tanto, Fuerza Popular está técnicamente dividida. Kenji, a quien se le reconoce el esfuerzo por liberar a su padre, sigue con la inmadurez de los “Avengers” y le resta fuerza y poder al mando de Keiko, quien debe movilizar a sus bases para hacer lo más elemental de la política: combatir las ideas con ideas y las masas con las masas.

En cuanto a PPK el intento de destitución no pasaría por la acusación constitucional. Las pruebas de sus vínculos económicos y profesionales son de tal calibre (y no ha terminado de salir todo lo presumible), que solo le quedaría un camino honroso: pedir él mismo una solicitud extraordinaria de vacancia por problemas de salud –que los tiene muy agudos– y renunciar en no más de una semana. Ya para nadie es un secreto que Vizcarra estaría inclusive compulsando un nuevo Gabinete (abandonó la embajada en Canadá so pretexto de la visita del Papa); mientras Meche Aráoz no termina de sujetar las riendas de un Ejecutivo donde solo algunos ministros son competentes.

La izquierda marxista, a su vez, ha tramado un alianza entre Gregorio Santos y Verónika Mendoza, además de los intrigantes como Aduviri, que tiene una plataforma unificadora: el cambio de Constitución ya, es decir interrumpiendo el periodo democrático en curso. Si a eso se suma la violencia antiminera en curso, la reorganización del MRTA y la escalada más violentista del Movadef, se tiene un panorama muy preocupante.

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