LA CULTURA DEL DESCARTE

La voz del Papa Francisco se alzó fuerte para denunciar la cultura del descarte cuando en su despedida mencionó a los sobrantes urbanos, una tendencia global del usar y botar tan arraigada en la sociedad consumista donde la tecnología, la moda, la velocidad, el cambio hace que la ropa, los celulares, las computadoras personales, los artefactos domésticos y todo a nuestro alrededor se quede obsoleto.

Hace no muchos años se reparaban los televisores, las planchas, las refrigeradoras y duraban años de años, hoy ya no existen los técnicos especializados. Ni que decir de las suelas de los zapatos que se cambiaban medias suelas o suelas enteras, hoy ya casi no existen los zapateros remendones, pero aún peor el zurcido invisible es algo que los millennials ya no han escuchado.

Pero el Papa Francisco fue más allá en esta globalización del descarte cuando habla de los sobrantes urbanos, todos los marginados, los que no son tomados en cuenta, los que no valen nada.

Entendamos primero esto a nivel de la empresa: Cuando una persona sobra en el trabajo se le desvincula, ya no sirve como esos zapatos viejos. “Te vamos a desvincular” suena muy bonito. Eres un sobrante urbano, te vamos a botar, serás un número más en la cuenta de los desempleados. ¿Es que la persona ya no vale y se le descarta?

Veamos esto mismo a nivel de la familia, qué fácil es hablar de divorcio: “Mira es que el amor se terminó”. Vete de la casa porque no te queremos, ni yo ni tus hijos. Eres un sobrante urbano. No me importa nada, “Quiero ser feliz”, buscarme otra pareja, te descarto.

Solo unos pocos ejemplos de la tragedia de estos tiempos modernos, el descarte a nivel Glocal, Global y local. Tocando a las puertas de nuestra casa, de nuestro trabajo, un fenómeno sin misericordia, sin corazón ni vergüenza. Tampoco importan sus consecuencias.

Related News