LA VACANCIA

Me causa mucha sorpresa leer, a diestra y siniestra, que la palabra vacancia nunca antes había sido utilizada, lo cual es una afirmación totalmente falsa. Veamos.

En lo que mi memoria alcanza, me puedo remontar solamente al segundo gobierno de Belaúnde porque los anteriores que podría recordar correspondieron a aquéllos dos de la ignominiosa dictadura militar, que inició el resentido Velasco Alvarado.

No pasó mucho tiempo después de que el tan iluso como inepto Belaúnde se sentara en el sillón de Pizarro para que la ciudadanía hablara de su incapacidad; en ese tiempo, fue primero el mal de Parkinson que sufría y, luego, su incapacidad con respecto al manejo económico del país. Su incapacidad de manejo con respecto al terrorismo no se había hecho tan patente, aunque el tremendo desatino de su ministro De la Jara de decir que no se trataba de terroristas, sino de abigeos, le fue atribuido al propio Belaúnde, quien sólo había atinado a desafiarlos, indicando que, mientras ellos destruían, él seguiría construyendo.

Llegó Alan García I y, continuando con el curso que había dejado Belaúnde, terminó por destrozar al país; fue apodado “caballo loco” y se le llamaba incapaz por todo lado. Fue quizás cuando más se repitió la palabra vacancia.

Curiosamente, esa misma palabra fue utilizada cuando Fujimori ascendió al poder, basado en que un “chino” no podría gobernarnos; luego, cuando disolvió el Congreso, la palabra se repitió innumerables veces, hasta que, poco a poco, su gobierno adquirió legitimidad, quieran recordarlo o no.

La idea de la vacancia no estuvo ausente durante el gobierno de Toledo ni, tampoco, durante el gobierno de Humala; a decir verdad, creo que sólo desapareció durante el segundo gobierno de Alan García. El hecho de que no se haya hecho patente dentro del Congreso no quiere decir que no haya habido la intención, lo que pasa es que no había, ni por asomo, la mayoría necesaria para proponerla. Así que, a qué se refieren.

Más con respecto a PPK y la vacancia presidencial…

En estos días, la ciudadanía está repartida, más o menos, de la siguiente manera:

  1. Los que quieren la vacancia presidencial
  2. Los que sostienen que la vacancia sería perniciosa, pero no quieren a PPK en el poder
  3. Los que solo buscan la renuncia
  4. Los que, queriendo la vacancia, aducen que los congresistas no tienen la autoridad moral para declarar la incapacidad del presidente
  5. Los que aman a PPK porque piensan que es un buen presidente
  6. Los que aman a PPK porque es blanco
  7. Los que no quieren ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario, porque odian a la china
    Siguen firmas…

 

Lo único que podemos decir que aglutina a la mayoría de la ciudadanía es la desaprobación del presidente, por uno u otro motivo; de ellos, una mayoría, aun cuando se ubique dentro de los diferentes puntos enunciados, estaría de acuerdo con que PPK renuncie. La pregunta es: ¿Renunciaría PPK?

Para responder a esta pregunta, habría que plantearse otra: ¿Por qué motivo renunciaría PPK? a lo que la respuesta inmediata sería: Porque, de no renunciar lo vacarían. Pero, eso, en estos momentos es algo que nadie sabe. De hecho, nadie sabe si es que se reunirán los votos necesarios para vacarlo, Entonces ¿por qué otra cosa renunciaría? Personalmente, creo que por ninguna otra y que, mientras PPK sienta que está cerca a no ser vacado, su soberbia le dictará que no renuncie.

Veamos -quienes creemos que la vacancia en esta segunda oportunidad no le haría ningún bien al país y, por el contrario, lo dañaría seriamente-: Cuando no quieres pelea o guerra, lo que tienes que hacer es demostrarle a tu rival -persona o país- que tienes las fuerzas para ganar o, al menos, para dar la batalla, de lo contrario, vas a tener la pelea o la guerra de todas maneras; de hecho, esa fue la razón por la cual Churchill acusó a Chamberlain de haber regresado de Alemania tanto con el deshonor como con la guerra. Esa es también la razón por la cual no se desató la tercera guerra mundial a lo largo de la Guerra Fría.

Si PPK no teme la vacancia, no renunciará, así que la única forma para que el presidente renuncie es que la población mayoritariamente respalde la moción de vacancia; por supuesto que tapándose la nariz.

La vacancia sería contraproducente, pero la permanencia de PPK en el poder sería mucho peor.

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