LO QUE NO ADVIERTEN DEL ESCÁNDALO

Con las declaraciones de Barata cada día tenemos más datos, pero menos información relevante sobre la corrupción. Nos marean con cifras e incidentes, pero no se establecen responsabilidades sobre la destrucción de nuestras bases republicanas.

Barata operó corroyendo las estructuras de contratación con el Estado para ganar la buena pro en los proyectos en los cuales participó Odebrecht con sus asociados locales.

En ese esquema el macro nivel lo manejó el Foro de Sao Paulo, impulsor subversivo del socialismo del siglo XXI bajo órdenes de Lula da Silva, Fidel Castro, el Partido de los Trabajadores del Brasil y Hugo Chávez.

Corrompieron a las cabezas populistas y de izquierda marxistoide peruanas, desde el caco de Toledo hasta los ladrones de Ollanta y Nadine, pasando por la inmoral Villarán y sus cómplices Mendoza y Glave, fuera de una amplia red de sindicalistas, cabecillas de grupos regionales y caciques de izquierda en toda la república. El delito político en ese caso no se investiga. Solo se persiguen las prebendas a cambio de obras sobrevaluadas, en las cuales empresas como Graña y Montero y similares fueron socias no por razones políticas, sino para esquilmar al Estado sin asco alguno.

Odebrecht  Brasil sí estaba consciente de que servía de instrumento de expansión socialista bajo las banderas cínicas de una derecha mercantilista que la prensa peruana no quiso analizar y hasta aplaudió bajo el supuesto cómplice de que eran consorcios que traían el desarrollo.

El segundo nivel de corrupción fue solventar las campañas electorales para comprar eventuales beneficios futuros. En esto se aprovechó que las donaciones desreguladas no son en sí mismas un delito.

En este plano la Fiscalía secretamente sigue negociando la condición de colaborador eficaz de Barata y protegiendo a personajes como la Villarán.

Hoy estamos en el limbo, la mugre se ha esparcido con ventilador, pocos advierten que solo hay dos verdades ya irrefutables: Humala se vendió a Odebrecht y al Foro Paulista convirtiéndose en traidor a la patria. Y PPK está embarrado en tres niveles: como individuo con sus empresas cuestionadas, como político receptador de donaciones de origen polémico y como exfuncionario que sí dio beneficios indebidos a Odebrecht.

Humala debe seguir preso y para empezar a limpiar la casa, hasta tanto todo se aclare, PPK debe ser vacado de inmediato. Mientras tanto no dejemos que los datos aislados nos abrumen, el verdadero escándalo recién comienza.

Publicado en el Diario Expreso, Lima, Perú.

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