PARA QUÉ SIRVEN LAS TABLAS DE MORTALIDAD

Fernando Muñoz-Najar, es uno de los pocos especialistas peruanos en temas previsionales, por eso le pedimos que nos permita publicar una explicación que él hizo entrevistado el 14.05.2014 por el diario El Comercio,  sobre la relación entre las tablas de mortalidad basadas en las expectativas de vida y las pensiones que reciben los afiliados a una AFP.

Les recomendamos leer con atención esta entrevista que a pesar de ser del año 2014, puede aclarar muchos conceptos, ahora que la superintendencia de banca, seguros y afp ha comunicado que publicará unas nuevas tablas, sin especificar su forma de elaboración, el equipo que las hizo, el sustento actuarial y el impacto que tendrán en los clientes financieros.

 

 

¿Para qué sirven las tablas de mortalidad?

Las tablas de mortalidad sirven para conocer las probabilidades de vida de las personas, por ejemplo, una persona que llega a los 65 años de edad tendrá una posibilidad aproximada de 78% de llegar a los 75 años, y 45% de llegar a los 85 años y así va disminuyendo sensiblemente hasta los 109 años siendo la probabilidad de alcanzar esa edad de 0.03%. Es en esta base que se realizan los cálculos de los montos de las pensiones en el sistema privado de pensiones y para estimar los precios (primas) de los seguros de vida de rentas vitalicias, además de otros usos en determinados productos financieros.

¿Cómo afectan las tablas de mortalidad el sistema privado de pensiones?

En primer término, hay dos modalidades de jubilación sobre las cuales se pueden hacer hasta 20 combinaciones para llegar a una determinada pensión, en las que se usan las tablas de mortalidad. La primera modalidad se denomina retiro programado; y la segunda, rentas vitalicias.

La primera es gestionada por las AFP y el jubilado conserva la propiedad de su fondo de AFP;  la segunda es gestionada por las aseguradoras de vida y el jubilado entrega la propiedad del fondo a la aseguradora. En el retiro programado, como su mismo nombre lo indica, las pensiones son programadas anualmente, en función de la rentabilidad del fondo y de la probabilidad de vida del afiliado. La tabla de mortalidad permite distribuir la pensión que la AFP paga al jubilado proyectando la expectativa de vida de la persona, y permite que la persona tenga una pensión la mayor cantidad de tiempo.

En la pensión vitalicia la tabla de mortalidad también se utiliza para calcular el monto de pensión fija a pagar para toda la vida del jubilado, lo que permite a las aseguradoras calcular razonablemente las probabilidades de vida y así los montos de pensión a pagar, realizando las reservas para asegurar dichos pagos. 

En realidad los montos que se reservan para las edades más avanzadas de 95 a 109 años son muy pequeños, y afectarán  de manera mínima el pago de las pensiones en ambas modalidades. Tomemos en cuenta que la probabilidad de que una persona de 65 años llegue a los 100 años es de 1,7%, y de que llegue a los 109 años es de 0,03%. Es obvio que ese porcentaje no afectará a ninguna pensión, porque además podría ser cubierto con una pequeña parte de la rentabilidad ganada a través de los años.

¿Cuál es el negocio de las AFP con el retiro programado y cuál es el negocio de las aseguradoras con las rentas vitalicias?

En el retiro programado la AFP no tiene ganancia, porque el afiliado pagó mes a mes de su vida activa una comisión, hasta los 65 años, por la administración de su fondo. El jubilado se beneficia con el íntegro de la rentabilidad positiva. En ningún caso la AFP se queda con el fondo o parte del mismo.

La renta vitalicia también genera pensiones de sobrevivencia para los beneficiarios. Si no existen beneficiarios con derecho a pensión, no es heredable el fondo, salvo que se haya contratado una  así, en este caso el monto de herencia es por las pensiones aún no cobradas. La ganancia se realiza entonces por la rentabilidad positiva y por los casos en que el fondo no es heredable y pase a la aseguradora luego del fallecimiento del jubilado.

¿Cuáles son los riesgos en cada modalidad de pensión?

En el retiro programado, el riesgo de que las inversiones tengan rentabilidad positiva o negativa lo asume cada jubilado; si al fondo le va bien, el afiliado recibe más pensión, si le va mal, la pensión puede reducirse. Es importante mencionar que en esta modalidad el monto de la pensión se recalcula cada año.

En el caso de la renta vitalicia, el riesgo de que las inversiones vayan bien o no, lo asume la compañía de seguros. La aseguradora se compromete a pagar una pensión de un monto fijo hasta que muera el jubilado, independientemente de los años que viva.

Por último, es importante mencionar que el afiliado como futuro jubilado debe contar con abundante información, la cual es escasa, y ha sido siempre escasa en el sistema. 

Related News