¿DERECHO O UNA NUEVE MILÍMETROS?

Si el día que liberaron al camarada (a) “Artemio” hubiese estado en posición de tiro, quizá le descerrajaba toda cacerina y no hubiese sentido remordimiento alguno. Como estoy seguro que tampoco lo hubiesen sentido millones de peruanos bien nacidos. Matar a “Artemio” debe ser como exterminar a un perro rabioso.

Pero el ahora número dos de Sendero Luminoso en libertad siempre fue rabioso a conciencia, como Guzmán, como Iparraguirre y tantos otros que daban la orden de asesinar campesinos y citadinos con total conciencia.

Con esa frialdad de sociópatas que ven en otros seres humanos simplemente objetivos a ser eliminados sin asco: allí están los fantasmas de Soras y los de Tarata que salen por las noches aullando por justicia, sin que los vientos de una carretera helada ayacuchana o los altavoces de las cafeterías que ahora inundan nuestro lugar de peregrinaje miraflorino puedan acallar ese grito de ultratumba.

“Artemio” y sus compinches de cúpula ahora salen a la libertad de las calles, con apenas la restricción de un grillete electrónico, o la comodidad de una custodia domiciliaria en un país donde no hay efectivos policiales ni siquiera para casos urgentes.

Y estas hienas salen de los centros de reclusión de más alta seguridad del país por una suma de responsabilidades que algún día tendremos que castigar: fueron capturados bajo el régimen de Fujimori, se le juzgó bajo las leyes de emergencia (aplicadas en muchísimos); en vez de fusilarlos los jueces sin rostro los condenaron a prisión perpetua. Eso ya estaba mal.

Pero peor fue lo que hicieron sucesivamente el indebidamente endiosado Valentín Paniagua y el ladrón Toledo, guiados por la nariz por el traidor Diego García Sayán y sus tesis cada vez más peregrinas de la justicia transicional. No se puede culpar a la comisión del padre Hubert Lanssiers, ni son argumentos válidos casos aislados.

Luego el Poder Judicial y la Fiscalía han estado plagados por magistrados corruptos y cobardes que no se atreven a declarar ilegal al Movadef y al Fudepp. Inclusive son tan gallinas que a “Feliciano” podían haberlo retenido en cárcel habida cuenta que debe dar la cara por el caso Tarata.

Hoy SL se está recomponiendo y pronto volveremos a los atentados violentos. Mientras tanto, ¿qué les enseño a mis alumnos de Derecho? ¿Que no hay justicia posible o que mejor se entrenen en el uso de una nueve milímetros?

Publicado en el Diario Expreso 24.04.2018

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