UN POQUITO MÁS DE POPULISMO

Siguen pasando los días y como si nada hubiese pasado, como si nada fuera urgente, seguimos en lo mismo, sin bailes ni sonrisas forzadas, con silencios y rostros adustos que revelan la falta de rumbo, brújula, objetivos e indicadores para las tareas inmediatas que se siguen postergando.

Es incomprensible que la continuidad de un  gobierno sea el vacío y el silencio, la ausencia de decisiones y la carencia de liderazgo, así de claro y así de inédito resulta vernos en el espejo de la realidad.

Y las preguntas no faltan –por supuesto-, porque si el vicepresidente del anterior mandatario estaba representando también la responsabilidad de llevar a cabo el Plan de Gobierno que ofrecieron al Perú, resulta contraproducente darnos cuenta que no había ni plan, ni gobierno en camino, que todo era un enredo y una improvisación que trajo como consecuencia, que algunos pillos y negociantes coloquen sus intereses por encima de los del país, mientras el recreo del poder tenía su secuencia fatal.

Que alguien miente y muchos respaldan esas mentiras es evidente. Que alguien no supo ser gobernante y claudicó su mandato por agendas impropias, se está descubriendo. Pero lo más impactante es que a la luz de los acontecimientos, la imagen presidencial no existe, está destruida, no vale un centavo y ante eso, los grupos radicales –de la política y los malos negocios- siguen haciendo de las suyas, con mayor impunidad.

La economía sigue estancada, inmóvil, paralizada y ningún anuncio nos hace tener esperanzas, tampoco confianza y esa mezcla es potencialmente perjudicial. Por ejemplo, se dice que se tendrá una meta de recorte de gastos superfluos en consultorías y que se tendrá también un presupuesto por resultados. Parece que al ministro no le han enseñado que el presupuesto elaborado y aprobado el año 2017 está en plena ejecución, que estamos recién iniciando el mes de abril y faltan ocho meses más para que acabe el 2018 y que sus anuncios, serían para el 2019 recién. Esos anuncios son noticia en los medios, cuando se improvisa en un ministerio estratégico para la administración pública.

Como ven, se seguirá pagando por la producción de tubérculos que no se han vendido al precio que quiere el agricultor, se seguirá diciendo A para hacer N, mantendremos la misma forma de enfrentar los problemas….mirando de costado y haciendo promesas, populismo y cortinas que tapen la ausencia de políticas públicas, manejo de gestión y toma de decisiones. Esa es la triste consecuencia de la improvisación nombrando ministros que no dan la talla, salvo algunas pocas y honrosas excepciones.

La economía señor Presidente, la economía del país no se entrega a la improvisación y el desconocimiento, mucho menos al populismo.

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