EL GOBIERNO PUSILÁNIME

Cuando se destituyó a PPK, aplaudimos la sucesión constitucional y pedimos apoyo para Martín Vizcarra. Hoy, sin embargo, sentimos frustración porque se ha convertido, junto a su primer ministro, en un pusilánime para asumir problemas de fondo.

Vizcarra ha permitido que su mediocre ministro de Economía, David Tuesta, suelte dos paquetazos consecutivos utilizando el alza de los combustibles y el impuesto selectivo para hacer caja a costa del alza de costo de vida. Un facilismo extremo en vez de ordenar la paralización del elefante blanco de la refinería de Talara y, por ejemplo, la disminución radical del número de ministerios inútiles como el de Cultura y el Midis.

Claro, no se le puede pedir al gato que se comporte como león. Vizcarra opta por pactar con los poderes fácticos que le faciliten cortinas de humo como oponerse a la ley Mulder para quitarle la subvención publicitaria a los medios privados en vez de hacer lo lógico: fortalecer los medios del Estado (IRTP) y reconvertirlos en prensa pública, no gubernamental, como la BBC.

El Presidente prefiere pasar por el aro, y como dice su premier, “no estamos para confrontaciones”. O quizá la testosterona política no les es suficiente para asumir causas nobles de lucha política e ideológica: allí sigue, entre otras cosas, la red del LUM (en Lima, Huancayo y Ayacucho) donde se desfigura la realidad histórica, se ataca a las FF.AA. y se mantiene nidos de pro terroristas. Vía el caviar Ministerio de Educación se anuncia simplemente que habrá una comisión que los revise, ¿pero acaso no están todas las evidencias? ¿Tienen miedo de enfrentarse a la izquierda en una cuestión de principios?

¿Por qué el Ejecutivo ha permitido que la ministra del Midis censure y despida a una funcionaria por escribir su punto de vista contrario al comunismo en sus redes sociales particulares? El Gobierno avala la violación de la libertad de expresión y no retira de inmediato del Gabinete a la ministra La Rosa pese a que comete delito flagrante.

¿Por qué se contrata a Graña y Montero, vinculada al escándalo Lava Jato, para las obras de Talara? ¿O ya hay pacto bajo la mesa con la corrupción?

Administrar un país sin hacer olas ni cambios es sencillo. Hacer cambios estructurales, enfrentarse a la corrupción y dar lucha ideológica es propio de líderes y estadistas. Pero, claro, no podemos pedirle peras al olmo. Pobre Vizcarra.

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