FUMIGUEMOS A LOS TERRORISTAS

El reportaje de Karina Novoa de ‘Panorama’ nos ha revelado algo que alarma: una terrorista liberada del MRTA es asesora de la congresista, también sentenciada y liberada emerretista, María Foronda, llevada al Legislativo por la comunista Verónika Mendoza dentro de lo que fue el Frente Amplio.

La hoy modosita asistente es Nancy Madrid Bonilla, quien en su momento fuera lugarteniente de Peter Cárdenas (ahora también liberado), sanguinaria administradora de las malditas cárceles del pueblo (silos de 1.80 x 2 metros enclavados en el suelo, revestidos de cemento, sin inodoros y con luz directa encendida 24 horas permanentes donde se torturaba a empresarios secuestrados hasta que pagaran millones de dólares de cupo por su vida).

Oficialmente Madrid –como otros terroristas– ha cumplido condena gracias a normas relajadas de una justicia transicional que alentaron la traición a la patria de Diego García Sayán, Valentín Paniagua y Alejandro Toledo. También han cumplido con pagar su reparación civil. Pero, más allá de lo que digan las normas caponas, no es una ciudadana reivindicada ni honestamente arrepentida (la carta donde dice haber tratado de pedir disculpas a sus víctimas es solo la de una sociópata, enferma e irremediable).

Sin ninguna calificación profesional, ¿cómo es posible que esta terrorista –porque no hay ex, sino solo genocidas en receso temporal– se haya infiltrado en el Congreso y sea pagada por todos los contribuyentes? La Foronda, que tampoco debió ser jamás congresista por su sentencia como terrorista, puede querer llevar a todos sus camaradas sanguinarios, ¿pero no hay ningún control en un Congreso que fue precisamente objetivo para una “toma” frustrada del MRTA?

El terrorismo se está recomponiendo y pronto pasará a la lucha armada, de eso no hay duda. Por eso toca ordenar una investigación, destituir a los oficiales que no cumplieron los protocolos de seguridad. Y es urgente fumigar el Parlamento, así como toda la administración pública, a los infiltrados del MRTA y SL. La mayoría parlamentaria tiene una agenda pendiente: a todos esos mal liberados debe ordenarles el uso de grilletes electrónicos, asistencia a firmar libros especiales, no trabajar para el Estado, arraigo permanente y prohibición de militancia política.

¿Se justifica tener ciudadanos de segunda categoría, vía reforma constitucional? Sí, si son terroristas, subversivos vesánicos, no arrepentidos. Su liberación es aberrante. Ellos buscaron atacar a mansalva a los peruanos, ahora que paguen con sus miserables vidas y sean excluidos de la vida civil.

Publicado también en el Diario Expreso, Lima, Perú

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