LA ESTACIÓN DE BARRANCO, QUÉ TRISTE Y…

Qué triste y decepcionante es encontrar que un lugar, que fue el sitio donde pasamos muchos momentos de nuestra juventud, se haya convertido en un antro donde maltratan tanto a los consumidores como a los artistas que se presentan ahí.

Ayer, tarde en la noche, mi hijo llegó a la casa con cara de frustración, pues el supuesto administrador de la Estación lo retiró a él y a cuatro de sus amigos por no estar consumiendo, a pesar de que todos habían pagado sus entradas.

Mi hijo me pidió que lo apoyara y por eso fui con él y ya en el sitio, preguntamos qué había pasado. Al no obtener una respuesta satisfactoria de ninguna clase, pedí el libro de reclamaciones, que ya lo habían pedido varias otras personas en la misma situación. Como quiera que no me lo quisieran dar, me identifiqué como abogado y me pidieron que espere.

Finalmente, me entregaron el supuesto libro de reclamaciones; uno que, sin tener identificación de ninguna clase respecto al local o a la persona jurídica titular del mismo, tenía varias hojas llenas por consumidores afectados. Cuando terminé de llenar el reclamo se limitaron a darme la hoja sin siquiera firmarla con un simple “ese es tu problema, no el nuestro…”. De por sí, más allá de la falta de respeto, una falta a las normas de Protección al Consumidor pues, entre otras cosas, debieron ofrecer una solución y suscribir la hoja.

En el ínterin, se había armado un escándalo con los músicos porque el administrador les apagó las luces y les cortó la corriente, dando como motivo que los comensales no querían consumir. Adicionalmente, varios pudimos escuchar de una señora que se quejaba que a dos menores de edad ese mismo administrador las había agredido verbalmente. A una señorita el mismo administrador le había puesto el aparato electrónico de tarjeta de crédito en la cara exigiéndole el pago. A otras dos señoritas nuevamente el mismo administrador no les quiso entregar el vuelto de sendos billetes de 100 soles indicando que se estaba haciendo cobro de un supuesto consumo mínimo.

Los serenos llegaron casi de inmediato pero el ingreso les fue impedido por ese mismo administrador con un par de simples gestos que esos mismos serenos entendieron perfectamente pues no hicieron el menor intento de pasar cuando los consumidores les insistieron.

En la comisaría de Barranco un suboficial técnico de apellido González contestaba el teléfono que, apenas escuchaba el nombre de la Estación de Barranco, colgaba de inmediato, todo lo cual llevó a varios de los consumidores hacer conjeturas, que imagino que quién está leyendo esto también las estará haciendo.

Los fiscalizadores de la municipalidad de Barranco se negaron a acercarse incluso a pesar de que se les dijo que había menores de edad dentro de La Estación cuando ya eran casi las 2 de la mañana.

Fuera del maltrato al consumidor que incluyó agresiones físicas y verbales – que, a no dudarlo, va a ser materia de varias denuncias al indecopi y, probablemente, a la fiscalía-, más allá del maltrato a los músicos, me pregunto además si es que la administración de este local paga los derechos a la APDAYC.

Vamos a ver si el serenazgo de Barranco acogió los partes de servicio de los dos serenos que se apersonaron el lugar, pero que estaban atados de pies y manos, puesto que fueron impedidos de ingresar al local y no fueron asistidos ni por la policía ni por los fiscalizadores de la municipalidad.

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