LA HISTERIA DE LA IZQUIERDA

Cuando la izquierda se pone al borde de la histeria y moviliza todas sus baterías para insultar a quienes estamos contribuyendo a recuperar la verdad histórica del Perú, debemos sentirnos alentados. ¡Por fin se está produciendo una sana reacción para terminar con el chantaje cultural, mediático, social y político del marxismo que demoniza a todos aquellos que no militan en sus filas o que no son sus alcahuetes!

La denuncia sobre la contratación por parte de la congresista Foronda de su excompañera de celda emerretista Nancy Madrid, permite que se inicie la fumigación del aparato del Estado, y demuestra que fueron Verónika Mendoza, Marco Arana y demás dirigentes rojos los que permitieron la infiltración de extremistas en el Parlamento.

Más aún: ese solo caso (que no es aislado) nos da autoridad para apuntar a todos cuantos están involucrados en el gran complot de resucitar al MRTA, a la par de alentar la reorganización de SL a través del Movadef y del Fudepp, con el financiamiento corrupto del Foro de Sao Paulo, el cual sigue activo como puede comprobarse con la farsa electoral venezolana.

En cuanto al Lugar de la Memoria (LUM), las pruebas aportadas por el general Donayre sobre el activismo pro terrorista en ese nido de extremistas nos ha permitido verificar lo que Francisco Tudela ha resumido magistralmente: que ese espacio es consecuencia del Informe sesgado, antimilitar y  marxistoide de la CVR; que los responsables iniciales son Mario Vargas Llosa, intelectualoides locales literalmente caviares y un sector bien intencionado pero necio de políticos alemanes que no conocen la realidad peruana, y que toda la muestra no es más que una desfiguración bien calculada de la verdad histórica del genocidio perpetrado por SL y el MRTA.

La ridícula carta de protesta por la destitución de una guía agitadora y el reclamo de “autonomía” para el LUM, nos permite, además, recordar que ese centro financiado con nuestros impuestos sigue la línea de odio de personajes como el señorito José Carlos Agüero, miembro conspicuo, para variar, del cogollo de la señora Mendoza.

La confrontación, sin embargo, apenas comienza. Con el respaldo popular muchos seguiremos golpeando el plexo de la izquierda aunque se desborde la histeria de sus columnistas y opinólogos.

Ojalá el presidente Vizcarra se sume a este esfuerzo de demolición de un rojerío que traiciona a la patria permanentemente. Seamos claros: hoy la neutralidad ideológica solo es cobardía.

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