QUE MAL LUGAR, QUE MALA MEMORIA

Esa parece ser la frase que resume el sentimiento de millones de peruanos que han sido testigos de infinidad de comentarios sobre los sucesos en los cuales una funcionaria, haciendo de guía, provocó con palabras que tergiversaban la historia y la verdad, lo que debería informarse en el denominado Lugar de la Memoria.

Desde un par de desubicados congresistas del partido de gobierno y ahora indefinidos en su posición –uno de los cuales apoyó darle indulto humanitario al asesino Abimael Guzmán-, hasta artistas de capa caída y odio latente en sus palabras y periodistas llenos de frases reactivas, parece que la historia, todos ellos, ni la conocen, ni la vivieron, nadie se las contó en sus hogares, escuelas, universidades o círculos de amigos o familiares y eso, es muy extraño.

Hay dos respuestas frente a la teoría del absurdo negacionismo izquierdista. La primera, que sus militantes o simpatizantes se identifican a escondidas con el marxismo-leninismo-maoísmo del Partido Comunista Sendero Luminoso o sus organizaciones de fachada y entonces asumen como reivindicatorias sus acciones terroristas -llamándolas de otra forma-, y la segunda, que son gentes de posiciones extremistas, claramente a favor del uso de la violencia y el terror contra el Estado y la sociedad, contra los que no piensen como ellos.

Y corroboro esto, porque cuando he ido al Lugar de la Memoria en compañía de un grupo de jóvenes peruanos y extranjeros, la guía comenzó el recorrido diciendo que…ingresamos a una ruta de la historia no contada del Perú, la del conflicto armado interno entre las fuerzas políticas de un pueblo oprimido y las de un Estado opresor que actuaba de la misma forma, usando la violencia

Evidentemente me sorprendí, pero mis acompañantes quedaron impresionados al escuchar de una funcionaria pública, que en el mismo nivel moral e institucional se ponía justamente al Estado y a los grupos subversivos, sin usarse la palabra terrorista o comunista para los que lo eran y siguen siendo, en una guerra supuestamente convencional, a la que se llama conflicto armado interno.

Lo que buscan estas guías ideologizadas y quienes les dirigen y auspician en diferentes sectores, es cambiar el Guion de Presentación, que existe en otros lugares así diseñados –el del Holocausto, el del Apartheid- donde se informa lo que ocurrió en una línea de tiempo, el impacto ocasionado y por qué no debe volver a pasar algo similar. Sin embargo, en el Lugar de la Memoria se ha venido distorsionando la verdad, afirmándose que las Fuerzas Armadas tenían políticas de exterminio de la población civil y además, que a los detenidos –no dicen terroristas- los torturaban, ejecutaban y desaparecían, cuando era todo lo contrario.

El Partido Comunista Sendero Luminoso llegaba a un pueblo, una comunidad o un distrito alejado y obligaba a las familias campesinas a reunirse en la plaza de armas, allí luego de discursos llenos de odio a todo lo que sea educación, trabajo, progreso y respeto, ordenaban seleccionar  a personas que ellos, los comunistas, consideraban enemigos de la revolución. Las amarraban de pies y manos, les iban golpeando con palos y cadenas delante de los niños y jóvenes, a quienes ponían en primera fila en esa suerte de juicio popular. Los sentenciaban a morir y los degollaban, delante de sus esposas, de sus hijos, de sus padres y familiares. Y luego, seguían con ellos. Si una esposa o hija estaba embarazada, arrancaban de su vientre al niño, estando la madre con vida, eso hacían los terroristas. Pero si luego venían las Fuerzas Armadas y lograban capturar a los asesinos, algunos medios de comunicación y ONG de izquierda decían que los capturados eran inocentes, a pesar que los testimonios y evidencias comprobaban los hechos y la verdad.

La historia tergiversada intencionalmente por esas izquierdas negacionistas, hace que nuestros soldados sean vistos como asesinos y los verdaderos asesinos, como víctimas. Para destruir la historia, no siguen el Guion de Presentación, sino lo que políticamente traen como mensaje a los visitantes, siguiendo una agenda a favor del desprestigio de la institucionalidad.

Dicen los que distorsionan la historia y la verdad, que el Estado cometió abusos y algunas personas repiten esa frase, legitimando entonces las respuestas de los supuestamente abusados. No es así, las conductas personales no son respuestas institucionales a diferencia de los terroristas, cuya misión, cuyo objetivo es matar niños, mujeres embarazadas, autoridades de pueblos pequeños, policías en servicio…

Los terroristas del Partido Comunista Sendero Luminoso y los del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru son criminales, asesinos, gentes perversas cargadas de odio contra todo lo que se oponga a ellos en su camino por el poder. No entender esto es hacerle el juego a la subversión.

 Por eso, el Lugar de la Memoria no puede estar en manos de negacionistas, de sectores interesados en dañar a nuestras instituciones y al país, para hacer su segundo camino al poder, ya que fueron derrotados en su primer intento.

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