SIN MEMORIA, NO HAY FUTURO – DEBATE SOBRE EL LUGAR DE LA MEMORIA

El Lugar de la Memoria fue concebido inicialmente, como un espacio de historia, testimonios y reflexiones sobre la violencia terrorista que azotó al Perú. Por eso se convocó a personas independientes a fin de generar espacios de lenguajes comunes, para que mediante el relato de lo acontecido y desarrollando una labor educativa adicional, la sociedad comprenda que esos hechos no debían repetirse jamás.

En ese contexto, los impulsores de la idea confiaron en los convocados para llevarla a cabo, pero no se dieron cuenta que la excesiva ideologización que ocurría en el país, llevaría a un desborde de posiciones, donde primarían las más alejadas y extremas, sobre los hechos que realmente ocurrieron y sobre los cuales, se tenía que mantener un equilibrio entre la verdad y la  mejor forma de traducirlos al público, en especial a los más jóvenes, sean estudiantes de colegios, institutos o universidades.

El peso de la ideologización hizo que el nombre se ampliara –y los problemas y enfrentamientos también- denominándose Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social, llevando a politizar la historia hacia dos sectores, el primero, de quienes manifestaban que se trató de un conflicto entre el Estado y algunas fuerzas políticas que llevaron la violencia a ese enfrentamiento , afirmando que el terrorismo provino tanto de los grupos armados –El Partido Comunista Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru- como del Estado, por intermedio de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, en ese entonces conformada por tres unidades diferenciadas, la Guardia Civil,  la Guardia   Republicana y la Policía de Investigaciones.

El segundo sector de opinión, inmensamente mayoritario –los ciudadanos y sus familias, las víctimas reales del terrorismo- mencionaron en sus testimonios recogidos por la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, que lo que vivimos fue violencia terrorista y que a un lado estaban el pueblo junto a  sus Fuerzas Armadas defendiendo la democracia y la libertad, y en el otro lado los terroristas del Partido Comunista Sendero Luminoso y del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, responsables de más de 65,000 muertes en el Perú.

Voy a usar una frase de Carlos Lisson, que hoy escribe de este tema también, cuando afirma que parece que el Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social no posee sentido común o ignora la realidad del país. No le falta razón en lo que dice, porque para muchos se ha convertido en un Lugar de Olvido, Intolerancia y Exclusión de las Víctimas.

 Sin embargo, no podemos perder la batalla con el terrorismo, ahora que salen libres los que quitaron vidas a campesinos, policías, soldados, trabajadores, jóvenes, madres de familia y niños. Por eso, debemos reivindicar la necesidad de tener un Lugar de la Memoria –ni una letra más- donde trabajen peruanos que conozcan y sepan explicar lo que ocurrió en la época del terrorismo.

Reorganizar y recuperar el Lugar de la Memoria, nos ayudará a fortalecer principios, valores y virtudes en cada peruano, porque no podemos olvidar lo que nos hizo el terrorismo, el comunismo.

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