TERRORISTAS DENTRO DEL CONGRESO DE LA REPÚBLICA

Nuevamente es el periodismo independiente, lo poco que nos queda de periodismo ajeno a los intereses del poder, el que revela la presencia de una operadora terrorista dentro de la institución que ella misma quiso destruir. Así estamos, así dejamos que ocurra.

No se trata de si funcionan los filtros para seleccionar el personal o si los requisitos exigen que no se contrate a militantes convictos de organizaciones terroristas. Ese pretexto no sirve y si alguien lo menciona, debe ser porque es parte de la misma red criminal, no queda otra explicación a nuestro entender.

Una activista, sentenciada terrorista fue incorporada en el Congreso  de la República por su compañera y actual congresista, quien también estuvo relacionada con el MRTA, Movimiento Revolucionario Túpac Amaru. No se trata de una mujer cualquiera, es la pareja de uno de los cabecillas que también purgó condena y ahora se pasea por el mundo con el dinero de los secuestros, asaltos y crímenes cometidos.

En el mundo de la subversión, no existe la palabra ex, porque siempre fueron, son y serán terroristas y así como fueron pareja en la acción sanguinaria y siguen siéndolo en la recomposición de fuerzas, porque de eso viven, a eso se dedican, invadiendo la estructura del Estado, usando el aparato legal, para destruirlo desde adentro. Y no nos damos cuenta porque hemos bajado la guardia.

Más de 5 mil terroristas comunistas están infiltrados en el Estado, sea como trabajadores, proveedores o autoridades encubiertas en supuestas transformaciones. Esos terroristas fueron sentenciados y muchos salieron favorecidos por las absurdas disposiciones legales que se dieron por presión de las ONG extremistas que los ayudaron a obtener medidas irregulares en la Corte Inter Americana de Derechos Humanos.

Asesinos, secuestradores, asaltantes y extorsionadores, que inclusive construyeron en sótanos de viviendas lo que denominaron cárceles del pueblo, donde torturaban a ciudadanos  o los mantenían en regímenes de tensión y hambre por meses, matándolos también. Estos grupos de aniquilamiento selectivo, eran dirigidos por una mujer sanguinaria que controlaba esas operaciones y debido a ello, cuando fue capturada, se le sentenció pero, no recibió una condena apropiada y salió en libertad, como su protectora.

En nuestra opinión, el Congreso  de la República no sólo debe limpiar su planilla de terroristas, sino desaforar a cualquier congresista que los proteja y  contrate. Se debe dar un mensaje ejemplar a la ciudadanía, sin miedo, sin agachar la mirada, porque no podemos permitir que estas atrocidades sigan ocurriendo.

Una terrorista nunca se rehabilita, nunca se arrepiente. La sociedad no tiene que perdonar jamás a una terrorista, jamás.

 

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