DE SUBSIDIO Y DE SICARIOS

Un amplio sector de la gran prensa, a la cual calificamos de cartel mediático, ha incendiado la pradera política para oponerse a la ley que les quita el subsidio estatal vía publicidad.

Bajo la supuesta defensa de la libertad de expresión y el derecho a la información sus  esbirros han lanzado un ataque de calibre golpista contra el Congreso en general y especialmente contra Mauricio Mulder y Fuerza Popular. Sin embargo, el Legislativo ha logrado imponerse por insistencia dejando al descubierto la verdad: los principales grupos editoriales del Perú han vivido, por lo menos las tres últimas décadas, como las rabonas; es decir medrando del Estado.

A  cambio con frecuencia se han prostituido, ofreciendo blindaje y sicariato al poder de turno.

Desde Paniagua en adelante, los gobiernos tomaron ventaja e hicieron lo mismo que Montesinos, siguieron comprando las líneas editoriales, pero con factura.

Las cifras no mienten. Como resume Juan Mendoza, “el Perú gasta 21 veces más que EE.UU, en propaganda, 65% más que México. Gracias a la Ley Mulder, se ahorrará cerca de 1 millón diario en propaganda del gobierno. Hasta el 2021, ello significará que el Tesoro dispondrá de más de 1,200 millones de recursos adicionales”.

¿Por qué la prensa se ha vendido? Casi todos los medios están virtualmente quebrados. Sus operaciones en la plataforma papel son irrentables en tanto las ediciones online todavía no arrojan saldos positivos.

La falta de competencia, la desconexión editorial con el interés ciudadano y el uso de los recursos para crear grupos económicos paralelos (como las constructoras corruptas) los han llevado a balances en rojo. Su desesperación hace que organismos originalmente nobles como el Consejo de la Prensa y la Sociedad de Radio y Televisión se comporten como clubes de amigos que pervierten el significado de la libertad para ser lobbies mercantilistas que prefieren poner en peligro a la democracia antes que reorganizar sus empresas.

La Ley Mulder nada tiene de censura, pero ya el presidente y su Primer Ministro amenazan con acciones de inconstitucionalidad que quizá ganen, no por la razón jurídica sino porque en el TC se mantienen cuatro magistrados prevaricadores que debieron ser echados por el Congreso hace tiempo.

Así, con un gobierno genuflexo ante los medios, un Parlamento bien enrazado y una prensa flamígera la tensión terminará mal… y al final quizá tengamos que seguir subsidiando no el sano debate editorial, sino a la televisión basura.

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