PARA LIMA, NO SOMOS ZUREK

No conozco una sola persona que haya votado por el actual alcalde de La Molina, alguna vez mi distrito. No conozco nadie que sostenga algo positivo de su gestión municipal, menos de su proyección hacia Lima, la capital del Perú. No entiendo en consecuencia, de dónde salió como alcalde alguien tan rechazado.

Me dicen, me cuentan por allí, que se trata de un personaje que al igual que lo clásicos políticos sin bandera, afirma haber sido muy pobre, cambista de dólares en la vía pública, albañil de su riqueza actual. No lo sé, no me interesa. Lo que sí veo, constato y lamento, es el estado de un distrito como La Molina, prácticamente colapsado y entregado al desorden.

Promesas fueron, promesas vinieron, cero resultados sostenibles. Puros cuellos de botellas, embudos en el tránsito, obras sin continuidad, ausencia de liderazgo, reducción del nivel de satisfacción por vivir en uno de los distritos de mayor proyección y desarrollo urbano y comercial, hoy en un retroceso imparable.

Y así, como otros tantos de una ruta de fracasos compartidos, pretende ser émulo de Luis Bedoya Reyes o de Alberto Andrade….no te pases pues compadre.

Si no pudiste, si no puedes gestionar y administrar eficientemente un distrito lleno de recursos materiales, financieros y sobretodo humanos, menos podrás con una ciudad como Lima, lo que quiere decir que no entras en el cuadro de selección y menos en el de elección.

El partido que hoy se extingue y del cual es el representante para Lima, va a perder todas sus opciones municipales en este proceso electoral de octubre por llevar a personas como Zurek, que no son ninguna alternativa de gobierno popular.

Qué pena por Somos Perú, que pena por todo lo que hizo Alberto Andrade, pero llevar a Zurek, es como poner a Beingolea, con la única diferencia de tener uno más kilos de peso que el otro, nada más y mucho menos.

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