AUSENCIA DE LIDERAZGO, A QUE PALO NOS ARRIMAMOS…

Si el Poder Judicial, la Oficina Nacional de Procesos Electorales, el Consejo Nacional de la Magistratura, el Tribunal Constitucional, el Congreso de la República, varios Gobiernos Regionales y muchísimas municipalidades están bajo el dedo acusador de la ciudadanía por sus actos e irresponsables decisiones e indecisiones según sea el caso, llegamos a la conclusión que allí y en el propio Poder Ejecutivo, la inundación de corrupción, mediocridad y asociaciones ilícitas para delinquir se ha vuelto una constante, una costumbre, una pesada carga contra el Perú.

La sensación, la impresión de estar en medio de bandas criminales que gozan de impunidad porque ellas mismas son las que ordenan las leyes, juzgan, sentencian y perdonan, nos ahorca tanto que no sabemos si ajustarnos nosotros mismos la cuerda, porque es más digno morir en mano propia, que por decisión de estas mafias que fabrican su indefendible legalidad.

Y del otro lado de la orilla, una prensa que no reacciona para ponerse al lado de los ciudadanos, sino priorizando sus bolsillos, llena un cuadro de decepción general.

Y además, sigue impunemente el chuponeo, con una base oscura también, protegida también, dirigida también.

Un país sin rumbo, herido constantemente en sus esperanzas e ilusiones, un Presidente ausente como el anterior de liderazgo, que han contagiado esa carencia a otros poderes del estado e instituciones de la sociedad, configuran un panorama decepcionante, claudicante, hundido en la miseria moral más grande de nuestra historia.

A pesar que construimos orgullo sobre la comida, la música, el deporte o la grandeza de un pasado multicultural, a pesar que tenemos tantas oportunidades y singulares alegrías, navegamos en un inmundo océano de maldad dominado por unos sobre muchos.

He aquí el gran camino, el encuentro de liderazgos que están ocultos, en silencio, apagados, esperando el momento que ya está pasando y sobre el cual se pueden levantar los extremos, y he allí el otro gran problema, que a falta de liderazgos potentes, fuertes, valerosos, caigamos en la manos de otros cobardes que usen la democracia para lo mismo que los corruptos.

Y entonces también diremos…a qué palo nos arrimamos o qué palo incendiamos.

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