LA AUTOCRÍTICA Y LA JUSTICIA DEBE SER PARA TODOS POR IGUAL
Análisis

LA AUTOCRÍTICA Y LA JUSTICIA DEBE SER PARA TODOS POR IGUAL

El presidente Martín Vizcarra apunta sus baterías, por ahora, a pedir prontitud, a exigir autocritica y a no perdonar demora alguna en los temas de su interés, que, a su entender, son del gusto de la mayoría de peruanos.

Así, el presidente busca convertirse en una suerte de tomador de la temperatura popular para, a partir de ello, establecer énfasis, mensaje y acción. Deja la banda de estadista y se pone la vincha de activista. El presidente renuncia a su rol de conductor para asumir el de francotirador; no juega en la cancha sino habla desde la tribuna; no resuelve en los hechos porque prefiere hacer de palomilla de ventana Demanda al Congreso celeridad en la acusación al Fiscal de La Nación, demanda al Ministerio Público hacer cambios y ser autocríticos, sigue demandando al Parlamento por el referéndum, por mas congresistas, por la no reelección y por tantos temas que la andanada -funcional y efectista, y buena para las encuestas- se va disipando y nos deja ver un hecho incontrastable: Martin Vizcarra no tiene ideas, y ante el vacío decide lo más fácil: construir enemigos y disparar contra los lugares comunes que todos los peruanos conocemos. Sus estrategas le han convencido de que repitiendo la letanía de las frustraciones nacionales despertará la esperanza adormecida. Sube, sube se frotan las manos.

Vizcarra, en el fondo un buen hombre y un moqueguano con familia, ha renunciado a pasar a la historia como un verdadero reformador, como el estadista que queremos los peruanos, para conformarse con ser el capitán de la barra brava del momento. Dispuesto a subirse a cualquier carro y a marchar por lo que sea y con quien sea. Y como lo aplauden los mismos que aplaudieron a quienes lo querían ver políticamente muerto, antes que donde está -por el miedo a perder poder- se siente protegido y ensaya discursos grises, que solo nos recuerdan por qué los políticos están tan desprestigiados.

Así que si de autocrítica se trata le vendría muy bien al presidente empezar por hacer la propia. Eso es de líderes. Que, así como ha asumido el rol de abanderado de la anticorrupción, que empiece por pedir disculpas por haber sido socio político principal de PPK y su mancha, que lo veamos pidiendo celeridad para que la fiscalía y la justicia pongan en su sitio a la exalcaldesa, a los expresidentes y a los que sabían como era la nuez. La autocrítica como la justicia debe ser para todos.

17 agosto, 2018

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