CONTRA EL POPULISMO DEMAGÓGICO

Por presunción de buena fe supongo que el presidente Vizcarra ha hecho la propuesta del referéndum para congraciarse con la población, ante desesperada fragilidad gubernamental. Pero por principio constitucional debo coincidir en que esa propuesta es demagógica y populista.

Nadie en su sano juicio puede oponerse a una reforma profunda no del inexistente “sistema judicial” (cosa que no existe jurídicamente) sino del Poder Judicial, cuyas estructuras mismas están corroídas por la corrupción. Por tanto, todos tenemos que coincidir en la urgencia de cambios profundos del CNM, la judicatura y el Ministerio Público.

Sin embargo, saltarse la norma constitucional para dicha reforma es muy peligroso. Como explica Ernesto Álvarez, ex presidente del TC, “es absolutamente anticonstitucional e inviable, toda vez que el presidente no puede convocar a un referéndum, tiene que someterse a los procedimientos establecidos para la reforma constitucional y la posibilidad de aprobar esa reforma tiene que ser aprobada por la mitad más uno de los congresistas”. En breve, o Vizcarra está atrapado por asesores legales ineptos o su osadía es enorme puesto que un referéndum se regula por ley, no lo convoca el presidente, lo hace el JNE.

Peor todavía, la propuesta del 28 de julio no “pone en la cancha de los congresistas” el problema, sino que busca un enfrentamiento especialmente agresivo con el Parlamento porque todo indica que, hecho el proyecto de ley, éste sería presentado con cuestión de confianza. Es decir que si los congresistas no lo aprueban tal cual es remitido, se disolvería el Congreso. ¿Significa esto que el presidente que no fue elegido, sino que accedió circunstancialmente al cargo, está interesado en gobernar al estilo de Chávez?

Cuidado, estamos en puertas de la oclocracia, del vaivén de una opinión pública enardecida por el escándalo de los audios de IDL. Y eso de ser gobernados por la pasión de las masas solo puede conducir al peor escenario que ya algunos adelantan: “Que se vayan todos”… Y que la izquierda radical se haga del poder el 2021.

La demagogia presidencial es tanto mayor y más peligrosa cuando pretende someter a referéndum temas hiper complejos como la restauración del Senado o la no reelección de congresistas (algo absurdo en un país que necesita fortalecer su clase política).

Por último, la propuesta es traicionera cuando se anuncia la imposición de la ideología de género, repudiada por el mayor colectivo ideológico y político del Perú: los padres de familia.

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