LA PRENSA MILITANTE, LOS VERDUGOS DEL SENTIDO COMÚN

The Clinic es un medio de comunicación de la izquierda chilena, que utiliza la vulgaridad, lo burdo y la ordinariez, para hacer con esto un negocio rentable. Y por supuesto hay empresas que lo financian y en ese sentido, la izquierda siempre tendrá financiamiento. 

Son conocidas sus portadas donde no tienen respeto alguno por las mujeres, las personas que han muerto o cualquier personaje que esté en primera plana.

Cruzan siempre la línea permitida de lo aceptable, pero nadie dice o hace nada. Si bien estoy completamente de acuerdo con tener la mayor libertad de expresión, hay que ser cuidadoso, porque se puede lesionar a un tercero sujeto a derechos.

Este medio no es un esfuerzo intelectual ni mucho menos. Su nombre proviene de usar de forma satírica la clínica donde estuvo detenido el General Pinochet, en Londres en el año 1998, cuando los españoles e ingleses, creían que éramos aún colonia, con la complicidad de la izquierda Chilena, que hizo un festín.

Por supuesto, su director y fundador hasta hace muy poco, no es más que un zurdito burgués, llamado Patricio Fernández Chadwick. Un seudo-periodista, amante del modelo de libre mercado del gobierno militar y usuario de la educación, salud y todo lo privado. ¿Dónde estudiarán los hijos de Patricio? ¿Tendrá Fonasa o Isapre? ¿Tendrá APV? ¿Casa propia, auto? ¿Realizará inversiones?

Ahora en los medios, es un hombre de principios socialistas, él quiere educación estatal, salud estatal y que el Estado sea gigante, que todos los más ricos paguen más impuestos y así, todos serán más felices. Por supuesto es un adversario eterno de Pinochet, eso sostiene la imagen de incumbente de izquierda.  Fue además miembro del Consejo Ciudadano de Observadores del Proceso Constituyente, un total fracaso y despilfarro fiscal, elegido a dedo por Bachelet. Ha escrito tres libros, ninguno muy conocido y esos serían todos los grandes pergaminos del cincuentón, Patricio Fernández.

Ahora a este medio y personaje se les ocurrió, jugar a ser Dios, determinando que se puede o no hablar y quien puede o no estar en los medios. Para este fin, realizan una operación política contra el periodista Fernando Villegas, cuyo objetivo es destruir a un profesional que piensa distinto. Y eso, es intolerable.

En esa publicación de la izquierda no existen pruebas concretas, no hay denuncias formales, solo existen conjeturas y rumores para sacar de los medios a un profesional que representa a muchos chilenos y no puede ser, que por la odiosidad de algunos, una persona quede sin trabajo.

De la izquierda, un medio de comunicación que no está libre de cuestionamientos, que posee denuncias sindicales y que una vez más cruza lo frontera de lo permitido

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