#TERRORISMONUNCAMÁS

josé Mariño, es uno de los pocos periodistas peruanos reconocidos por su honestidad, talento y profesionalismo. Posee una imagen limpia y una carrera impecable. Por eso lo buscamos para conversar sobre una labor que viene desarrollando a diario desde las redes sociales, denominada #TerrorismoNuncaMás

La serie terrorismo nunca más, que vienes presentando en las redes sociales ha suscitado mucho interés y comentarios, en especial de los jóvenes, los que no vivieron esa época de terror contra el país. ¿Qué te ha motivado a tan noble esfuerzo?

En 2012, cuando era director y conductor de Buenos Días Perú, en Panamericana Televisión, abrí el espacio #TerrorismoNuncaMás. El grupo terrorista sendero luminoso, a través del movadef estaba muy activo vendiendo y publicitando  ‘su  historia’, buscando ser reconocido como ´partido político’.

Pocos, por no decir ningún medio abordaba el tema con la importancia que ameritaba. Tengo 32 años de carrera profesional y he caminado mi Perú atacado  y ensangrentado por el terrorismo criminal. He presenciado escenas atroces. He olido la muerte en el aire. He sentido el dolor, el terror, la frustración, la desesperanza cubriendo mi Perú. Y esa pretensión era [es] inaceptable.

Empezamos a recuperar con el apoyo de dos productores del programa, Melissa Villavicencio y Wilhelm Aylas, el material audiovisual del archivo periodístico. No fue una tarea fácil, debo confesar. Había que transferir el material a formato digital, lo que significó abrir las cintas, limpiarlas, quitarles el moho, rebobinarlas manualmente, etcétera.

El volver a ver esas imágenes fue duro. No niego que, muchas veces, nos quebramos en llanto al ver los efectos de los atentados, de los coches bomba; los cuerpos de niños asesinados a machetazos, mutilados a hachazos…imágenes aterradoras que se olvidan en el tiempo. Y era triste ver a jóvenes marchando con carteles del movadef y pronunciando vivas al ‘presidente Gonzalo’, el alias del genocida Abimael Guzmán, cabecilla de la banda marxista-leninista-maoísta-senderoluminoso. Jóvenes cuyos padres no les contaron, presumo, el terror que desataron en todo nuestro territorio.

Las publicaciones en twitter, diarias y cronológicas ahora, es una prolongación de aquel trabajo, usando otra herramienta.

Los sucesivos gobiernos de los años posteriores al debilitamiento del terrorismo y encarcelamiento de sus principales cabecillas, minimizaron la recomposición de estos subversivos, diciendo siempre que se trataba de remanentes. La pregunta entonces es, ¿hay o no terroristas activos en el Perú, qué debemos hacer desde la ciudadanía para enfrentarlos?

Nuestro país conoció la flexibilización de la legislación antiterrorista desde el gobierno de Valentín Paniagua en adelante. Terroristas condenados a cadena perpetua, por los crímenes que cometieron, fueron juzgados nuevamente al considerarse que, por ejemplo, no se había respetado ‘el debido proceso’ y porque las condenas eran ‘extremadamente severas’. En ese escenario, el terrorismo volvió a tomar aire y el Estado empezó a jugar a la ‘democracia boba’.

Desde entonces, terroristas han infiltrado las instituciones del Estado y, también, entidades privadas. Funcionarios del Poder Judicial y del Ministerio de Educación, por mencionar algunos, han admitido esa alarmante realidad. Se debe aplicar, de inmediato y con rigor, la ley que prohíbe a los sentenciados trabajar en el Estado.

Los defensores de los terroristas cuentan con millonarios fondos y el apoyo de organizaciones no gubernamentales que se hacen denominar de derechos humanos. ¿Qué recursos tienen lo que defienden al Perú frente a la evidente amenaza del terrorismo?

Cuando caminé por mi Perú dinamitado, ensangrentado por los genocidas terroristas, no vi a representantes de las organizaciones ‘defensoras de DD.HH’. Y nunca he visto que defiendan a familiares de policías, ronderos, militares, campesinos, profesores, autoridades, comuneros, etcétera, asesinados por  esos criminales. Como tampoco he leído pronunciamientos condenando las matanzas masivas, la destrucción de las Sociedades Agrícolas de Interés Social, de torres de alta tensión, el secuestro de nativos asháninkas, etcétera.

Hubo [y hay] una indignación, una condena selectiva al respecto. El Perú exige un Estado fuerte, decidido a no ser permeable a la infiltración del terrorismo y sus aliados. Si no tenemos firmeza, hoy, en un futuro cercano todos pagaremos las consecuencias.

¿Qué consejos les darías a los jóvenes para entender mejor lo que significaría caer en las manos de la izquierda que protege, auspicia y defiende a los terroristas?

Informarse. Los jóvenes deben informarse para no creer el primer discurso que se les ofrezca. Y los padres deben hacer su tarea, también.

Los peruanos vivimos y sufrimos el ataque de dos bandas terroristas: sendero luminoso y el movimiento revolucionario Túpac Amaru.

La difusión de estos hechos reales nos lo recuerda, con crudeza. Porque así fue lo que aconteció: crudo, brutal, sanguinario. Informarse y analizar. Si cuando en el Congreso se vota por una ley que prohíbe a sentenciados por terrorismo postular a cargos de elección popular, por ejemplo, y parlamentarios de izquierda votan en contra, es sencillo que saquen sus propias conclusiones.

Los jóvenes de hoy no deben vivir los años de terror que, en mayor o menor grado, afectaron a todos los peruanos.

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