REFORMAS Y REFERENDUM

El Poder Ejecutivo, personificado en el Presidente de la República, ha presentado al Congreso algunos proyectos de ley para modificaciones parciales de la Constitución, especialmente en lo relacionado con la reelección parlamentaria y la vuelta al bicameralismo, instando a que el tema se someta a referéndum.

El Presidente Vizcarra y su Primer Ministro, exhortan al Congreso a actuar en dichos temas con rapidez y, hay quienes tienen otra opinión, basados estos últimos en que se trata de temas importantísimos que exigen amplio debate y conocer previamente las opiniones de los técnicos más calificados en la materia.

Lo cierto es que hay que encontrar la medida justa en las cosas, el justo medio y para ello hay que actuar sin prisa, pero sin pausa y, como bien dice el aforismo: “No por mucho madrugar se amanece más temprano”.

El centro de lo controvertido no está en el contenido de las propuestas que exigen debate sustantivo, sino en el famoso referéndum, en que hay sectores que lo reclaman si o si, mientras otros estiman que tiene condicionamientos.

En el ánimo de buscar la verdad de la situación, es conveniente precisar que, si bien el referéndum es una antiquísima institución jurídica, en el Perú no ha sido frecuente.  En la Constitución de 1993, y gracias al tesón de Carlos Torres y Torres Lara, se incluyeron mecanismos de democracia directa como derechos ciudadanos, entre ellos iniciativa legislativa, referéndum, remoción o revocación de autoridades y demanda de rendición de cuentas.

En cuanto al referéndum, que es el derecho del pueblo de convalidar con su voto decisiones normativas de sus autoridades, en el Perú se pueden someter a él, reformas constitucionales, aprobación de normas con rango de ley, ordenanzas municipales y proceso de descentralización. Empero están vedados al referéndum la supresión o reducción de derechos fundamentales de las personas, normas tributarias y tratados internacionales en vigor. El referéndum, entre otras materias, como los actos de participación y control ciudadano, fue desarrollado en la Ley N° 26300 que, concordada con normas constitucionales, nos permite observar tres distintos escenarios.  El primero es el simple derecho de tener iniciativa en reformas constitucionales, requiriéndose para ello la adhesión de ciudadanos en número equivalente a por lo menos el 0.3% de la población electoral y el Congreso obligado a su debate.  El segundo es el derecho a solicitar referéndum, para el que se requiere del 10% de adhesión de los electores.  El tercero es para las reformas constitucionales aprobadas por el Congreso, aunque sin mayoría calificada, pero cuando es aprobada en dos legislaturas ordinarias sucesivas con más de las dos terceras partes del número legal de parlamentarios no hay necesidad de referéndum.

Como puede observarse, no se requerirá de referéndum, así haya pataleta, si es que se obtiene mayoría calificada, pero si la mayoría solamente es absoluta del número legal de congresistas, allí si habrá necesidad el referéndum.

El suelo está parejo, no es necesario saltitos ni del Ejecutivo ni del Legislativo.  A cumplir con las reglas constitucionales y legales, que es más que suficiente.

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