AUSTERIDAD EN PUBLICACIONES DEL ESTADO

Muchos de los que aplaudían la prohibición al Estado de publicitar en medios privados, aduciendo los excesos de avisaje extenso e innecesario, olvidaron que hay una gran tarea pendiente, como es la de racionalizar los avisos y publicaciones del Estado.

Se supone que el Estado desea el gobierno digital, pero ello no debe quedar en deseo, sino que puede ponerle punche en temas que son muy simples de abordar. Me refiero por ejemplo a la publicación en físico en el diario oficial “El Peruano” de las sentencias del Tribunal Constitucional, jurisprudencia relevante y hasta de observancia obligatoria de nuestros tribunales, que bien podrían merecer un pequeño aviso anunciando que ellas se encuentran en el respectivo portal informático o página web institucional, donde deberían estar colgados todos esos elementos.

Lo propio debería suceder en anuncios de imposición de multas o cobranza de acotaciones tributarias, en que muchas veces el avisaje en medio estatal le cuesta más al anunciante de lo que pretende recibir. Bastaría, como se propone en el párrafo anterior, pequeño aviso que anuncie que se incorporó a la web la respectiva información.

No tiene tampoco sentido publicar en “El Peruano” las declaraciones periódicas de bienes y rentas de los funcionarios del Estado, que bastaría su incorporación al respectivo portal web.

El diario oficial está plagado de autorizaciones de viaje, que no son normas o mandatos para toda la población, y cuyo conocimiento podría lograrse a través de la respectiva web. Lo propio sucede con el nombramiento de funcionarios de segundo nivel para abajo y con el cese de los antecesores.

Tampoco tiene razón de ser, el anuncio en el diario “El Peruano” del cese de diplomáticos por jubilación u otros motivos, ni el cese por límite de edad de jueces y fiscales de todas las instancias.

Si el Estado quiere que la publicidad que realiza lo sea en redes sociales, no vemos racionalidad en que no lo haga para todos los anuncios a que antes nos hemos referido, a lo que habría que agregar las abultadas e interminables separatas de fin de cada año de los incrementos de arbitrios municipales.

Para ingresar a OCDE, que es una aspiración del gobierno, no basta pregonar que hay voluntad de asumir el gobierno digital, sino que debe acreditarse, por lo que aquí tienen algunas ideas fáciles de implementar.

La eliminación, o por lo menos, reducción de empleo de papel, tiene también otras ventajas como es la de protección del medio ambiente con menos descartables que lo afectan. Como el papel que se emplea es originario de la actividad forestal, las aplicaciones digitales reducen la deforestación. Además, y no hay que olvidarlo, que como el papel es importado, utilizaríamos menores divisas y no se dilapidaría moneda extranjera que colisiona con un buen manejo de divisas.

Hagan cosas lógicas y coherentes, en lugar de imponer inconvenientes prohibiciones, felizmente derogadas.

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