DESMADRE PSIQUIÁTRICO

Francamente, no vemos lógica alguna, salvo la existencia de motivaciones oscuras que no conocemos, para que se junten al mismo tiempo tantas situaciones que perturban a la población y, lo que es peor, acrecientan el clima de crispación que se viene soportando.

El domingo tenemos elecciones, que hubieren pasado desapercibidas si algunos candidatos no hubieran dado muestras de su “desubicación”.  El mundial del futbol, los audios de los “cuellos blancos”, que en realidad eran sucios, los ofrecimientos desde Brasil de transparentar las investigaciones del escándalo Lavajato, han contribuido a que el tema electoral pierda el interés ciudadano.

Un también “desubicado” juez supremo provisional, faltando 3 días para las justas electorales, da a conocer su sentencia dejando sin efecto el indulto a Alberto Fujimori, con lo cual sigue enturbiando el ambiente político, ya bastante cargado. ¿No podía esperar al lunes próximo? ¿No pudo hacerlo semanas atrás? Francamente inconcebible tratándose de un magistrado de la más alta jerarquía, así fuese provisional, y olvidando que el indulto es definitivo e irrevocable por su naturaleza de gracia y de perdón. Por si acaso no soy fujimorista, fui expulsado del Congreso como consecuencia del fatídico 05 de abril de 1992, y lo combatí en el Parlamento desde aquella época hasta cuando fue vacado de la Presidencia.

El Congreso acepta el ukase del Presidente de la República y promete terminar con las cuatro reformas constitucionales propuestas por este último, el 04 de octubre, pero al mismo tiempo el Parlamento cita para el mismo día a un juez supremo y miembros del CNM para que ejerzan su defensa en el Pleno ante acusación constitucional, con olvido que el día solamente tiene 24 días.  ¿Fue descuido, desconocimiento o quizás con propósito inconfesable? Pues no lo sé.

El Presidente no solamente “pecha” al Congreso sino que también reclama la renuncia del Fiscal de la Nación o que sea echado del cargo.  El Fiscal lo amenaza, vía twitter, en dar curso a cerca de cincuenta denuncias en su contra, como si el cumplir con sus obligaciones tuviere que estar condicionado a la altura jerárquica del denunciado.

Al mismo tiempo, siguen saliendo a cuenta gotas audios de corrupción, aunque algunos de reuniones sociales intrascendentes y, para complicar más la situación, anuncios y postergaciones de la oportunidad en que serán conocidas las informaciones documentadas de Odebrecht desde Brasil.

El Presidente del Legislativo, peleándose con su bancada para poner orden en el hemiciclo, y esta, en lugar de respaldarlo, contagiándose del primer mandatario de la Nación, también lo pecha.

El Congreso recibe la presión presidencial para no cambiar las reformas propuestas por el Ejecutivo, pero este último sin entender que su derecho es proponer, pero el del Congreso decidir y, agravado, por proposiciones legislativas de factura por lo menos de calidad dudosa y, sin ser más duros para no molestar.

Como vemos, todo esto es demencial, por lo que hay que llamar a la cordura y reflexión para aclarar este turbulento clima político.

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