¿QUE PODEMOS ESPERAR DE LAS NUEVAS AUTORIDADES?

Si bien es cierto, la eleccion en Lima (principal plaza electoral), ha dejado una sensación de sensatez con la eleccion de Muñoz y el fortalecimiento de un partido tradicional; con una mirada más acuciosa, encontraremos, que tanto en Lima, como en la inmensa mayoría de circunscripciones electorales del país, fueron elegidos, personajes independientes, invitados por los partidos y que en el fondo, no responden más que a sus propias agendas personales. Es decir seguimos siendo una democracia de caudillos sin partidos.

Una segunda evidencia a constatar, ante la prohibición de que los alcaldes y gobernadores puedan ser reelectos, es que la experiencia requerida para ejercer tan importantes funciones, será mayoritariamente escasa por decir lo menos. El Estado sufre de una escalofriante ineficiencia en la capacidad de gasto de inversión, es un mal endémico del que no se salva ninguno de los tres niveles de gobierno (nacional, regional y local); el que se agrava patéticamente cada cuatro o cinco años, según el caso, por los cambios de gobierno, el primer año de gestión siempre ha sido particularmente desastroso, se ejecuta menos del 30% del Presupuesto de Inversiones, es decir los recursos para obras de infraestructura. Para el 2019, podemos esperar cambios en esta problemática, la respuesta es SI, será peor aún que en el pasado, la razón, autoridades nuevas y sin experiencia (no reelección), así como por la falta de continuidad, ingresan nuevos partidos o movimientos, sin conexión con los que terminan su periodo.

La tercera evidencia a constatar, en realidad es un deseo, una ilusión, un anhelo ciudadano, me refiero a que tengamos menos autoridades corruptas; nada garantiza que los que ingresen sean mejores que los que se van. Si seguimos siendo una “democracia de caudillos sin partidos y con agenda propia”, si los fondos utilizados para las millonarias campañas siguen siendo oscuros y si los electores hoy más que nunca siguen siendo des informados y poco interesados en las hojas de vida y la trayectoria personal de los candidatos, expresada en cifras inéditas de ausentismo, votos en blanco o anulados a drede, sustentadas en frases como: Que se vayan todos, todos son iguales, cada vez son peores, no nos representan, entre otras afirmaciones.

Finalmente, hay una posibilidad que podría haber cambiado el curso de la historia, por el arraigo ciudadano ante la corrupción generalizada y evidenciada los últimos tiempos y que se haya generado un sesgo positivo a favor de candidatos honestos. Que la cantidad de autoridades procesadas, diluya la confianza en la impunidad que alienta la corrupción y que por último, este periodo que se inicie, encuentra a la Contraloría y las Fiscalías especializadas en delitos de corrupción más consolidadas y eficaces.

Por el lado de la inversión pública, el 2019, obliga al gobierno central a ser más que nunca el motor de la inversión, para suplir en algo las típicas y de alguna manera entendibles, deficiencias de nuevos gobiernos que se instauran en ambientes de poca institucionalidad.

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