UN ENFOQUE PARA LA FORMACIÓN DE NUESTROS ALUMNOS
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UN ENFOQUE PARA LA FORMACIÓN DE NUESTROS ALUMNOS

Entre los diversos aprendizajes que proponemos que realicen nuestros alumnos están aquellos que solemos agrupar bajo el genérico nombre de “formación”.  Bajo ese nombre solemos comprender aspectos éticos, sociales, cívicos y culturales, entre otros. Por otra parte, a la hora de planificar actividades para la “formación” es habitual que se destaque la tutoría como área específica para tal fin, con la consideración adicional de que es trabajo de todos los educadores y no solamente de los tutores.

Pues bien, parece ser que en los tiempos actuales no es suficiente con esa idea y organización para ocuparse de la formación de los alumnos. Ello se hace más evidente cuando tenemos en cuenta que en nuestro país existen diversas iniciativas exitosas que llevan a cabo la labor formativa de los alumnos (piénsese por ejemplo en el programa “Ciudad de Dios”, de los agustinos; “Aprendiendo a querer”, de COPRODELI; “Participación Estudiantil”, del Santa Margarita;  entre otros).

Esos casos nos ayudan a comprender que  es recomendable llevar a cabo algún proyecto o programa que sirva para que los objetivos de orientación y acompañamiento de la formación personal de nuestros alumnos  puedan fraguarse dinámica y eficazmente mediante una propuesta que sirva para integrar las diversas dimensiones de su vida a través de iniciativas libres que ellos puedan protagonizar en bien de otras personas. El equipo de cada institución o corporación educativa podría idear e implementar una iniciativa de este tipo a fin que pueda enriquecer su servicio con un valioso eje que brinde consistencia a su compromiso formativo.

En este sentido, para que una escuela que tenga por objetivo el desarrollo integral de sus alumnos pueda ser eficaz en ese propósito se requiere de un enfoque que haga mejorar a todos sus protagonistas a la par que ayuda a sus alumnos a crecer como personas. En mi humilde opinión, una perspectiva de este calibre demanda, entre otras cosas, las siguientes características:

Es una línea de acción corporativa

Integra la propuesta de valor del colegio como área de desarrollo de los estudiantes disponiendo de los recursos pertinentes (horarios, materiales, tutores, actividades, etc.); implica a todos los actores (familia, directivos, profesores, estudiantes y demás colaboradores) y es liderada por unos docentes- tutores que encarnen las virtudes que se han propuesto inculcar en sus estudiantes.

En este sentido, los directivos se aseguran que la labor tutorial sea considerada tan importante como las demás actividades de aprendizaje y en la estimación de recursos del año le dotan de los medios que requiera. Los docentes tutores planifican las actividades en los horarios establecidos y le dotan de un proceso sistemático de acompañamiento.

Es una intervención constante

No espera que se presenten problemas esporádicos para reaccionar buscando soluciones sino que motiva constantemente a los estudiantes a través de diversas actividades durante el año.

Si bien se lleva a cabo un diagnóstico inicial mediante el cual el tutor se informa todo lo que puede de la situación de sus alumnos antes de recibirlos en el centro, con esa información más su formación previa y su experiencia “va por delante” de los chicos atendiéndoles antes, durante y después de que se presente algún problema, sin que las incidencias problemáticas sean el indicador para su intervención.

Es una orientación preventiva

Propone formas de pensamiento y conducta positivas que se anticipan a las dificultades que suelen presentarse a esta edad y en cada institución educativa singular.

Es una propuesta de formas de pensar y actuar constructiva, es decir, se enfoca en lo bueno de las personas y apunta la mejoría, a la excelencia de los chicos a través de las actividades presentadas en forma dinámica y positiva con la expectativa de invitar a un desempeño coherente. No importan tanto los fallos o adversidades que puedan haber experimentado sino que anima a considerar lo bueno con que se cuente hoy para ir, con ello, a mejor.

Es integral

Se dirige a la persona del alumno como eje integrador de las múltiples dimensiones que componen su vida, en un enfoque unificador que comprende a la persona como un sujeto singular, con diversos aspectos, sí pero con una sola vida a partir de la cual actúa.

En atención a esa perspectiva unitaria y como medio de formación integral, promueve la formación de virtudes como perfecciones personales que facilitan la acción moralmente buena.

La otra vía integradora es la afectividad, a la cual se refieren constantemente con la expectativa de ayudar en el proceso del aprendizaje del gobierno de las emociones. La formación de la afectividad tiene que ver con el gobierno racional de las diversas tendencias que experimentan las personas. Estas tendencias tienen su asiento en el carácter corporal de la existencia humana: nuestro cuerpo siente y experimenta pasiones, emociones. Su rol integrador y su influencia en todas las dimensiones humanas le otorgan un carácter prioritario.

Es personal

Despliega sus potencialidades y se realiza a través del trato personal, mediante el cual reconoce a cada alumno y le ayuda a dirigirse de acuerdo a su situación específica. La forma en que se puede detectar que cada persona es única e irrepetible es a través del trato con cada una, a través de ese contacto se puede conocer mejor a cada alumno y de esa manera ofrecerle una orientación más adecuada a sus características singulares.

En este sentido, el contenido de la orientación está concebido en forma personal, a saber, que la tarea de hacerse cargo de su vida está a cargo de cada persona; haciendo comprender al alumno que la vida que posee espera ser dirigida por él y animándole a emprender esa responsabilidad en clave positiva.

24 noviembre, 2018

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