ANEMIA INFANTIL

Se preguntarán, y con toda razón, que hace Antero escribiendo una columna periodística sobre la anemia, y específicamente la infantil, si se tiene en cuenta que no soy ni médico ni tampoco nutricionista.

Lo cierto es que hoy por hoy, muchísima gente está preocupada por el tema de la anemia, pues desde las autoridades del mayor nivel gubernamental hasta en los medios de prensa, se viene tratando el tema, se informa sobre las localidades en que ella es más severa, y se sigue la evolución estadística sobre su crecimiento o descenso.

En mi caso se suma al interés general, una reflexión que me hizo hacen muchísimos años Teófilo Salinas Fuller, cuando ejercía el cargo de Presidente de la Federación Peruana de Futbol, que ante mi interrogación sobre el motivo por el cual nuestros jugadores eran tan buenos para los quiebres y la “quimba”, lamentablemente no llegaban con la misma vitalidad al final de los partidos. La respuesta de Lito fue terminante y a la vez didáctica: “no han comido bien de chicos”.

También escuchamos en forma reiterativa que los primeros años de vida son esenciales para el desarrollo de la inteligencia, sobre la base de la alimentación adecuada, y que esta es esencial pues en los primeros años de edad, los niños, intelectivamente, son como esponjas, absorben con facilidad los conocimientos.

Nuestra Constitución señala que es el Estado quien determina la política nacional de salud, y desarrollando el precepto, la Ley General de Salud preceptúa que es responsabilidad del Estado vigilar, cautelar y atender los problemas de desnutrición de la población. Adicionalmente dicha Ley reconoce el derecho de toda persona a recibir una alimentación sana y suficiente para cubrir sus necesidades biológicas, con énfasis en los niños, madres gestantes y ancianos.

La Organización Mundial de la Salud precisa que la anemia es un problema de salud pública, y que cuando ella supera al 40% el problema asume el carácter de grave. En el Perú la prevalencia de la anemia en niños fue del 41.6% en el año 2011, pero lejos de disminuir aumentó al 43.5% durante el 2015, y en el pasado año no se logró disminuirla al 37.9% conforme fue la pretensión gubernamental, todo ello registrado por el INEI.

Una de las principales causas de la anemia es la “deficiencia de ingesta de hierro en la alimentación”, lo que motiva que el Estado tenga que preocuparse seriamente por la temática de desnutrición infantil, lo que lo ha llevado a aprobar el Plan contra la Anemia 2017-2021 que tiene entre sus objetivos “…mejorar las prácticas de alimentación infantil …. Incorporando alimentos ricos en hierro …”

Evidentemente de nada sirven todos los programas en el papel, si es que no se llevan a la práctica, como en su momento, aunque con diferentes razones, fueron exitosos los programas de las “Bolsitas Salvadoras” promovido por Uriel García Cáceres y el de las famosas “Chispitas” que Pilar Nores estableció en infinidad de localidades altoandinas.

Ahora el Gobierno, en sus programas sociales, deberá entregar a los niños de zonas críticas, nutrientes ricos en hierro, principalmente hierro aminoquelado, de fácil transporte y distribución, para la lucha contra la desnutrición infantil, según recomiendan los expertos consultados.

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