¿PARTIDOS CRIMINALES?

Parece que solo en el Perú ocurren cosas que no pasan en otros países. Por lo menos no tan fácilmente y con el silencio o el aplauso de algunos. Considerar que los partidos políticos puedan ser o sean organizaciones criminales o para delinquir es una barbaridad por decir lo menos. En ningún país democrático y libre existe tal legislación. A no ser en regímenes tiránicos, dictatoriales o totalitarios para no tener competencias. Como ocurrió en los fascismos o los comunismos. Desde hace algún tiempo hasta la actualidad lo más cercano a esta exclusión son China, Corea del Norte y Cuba que son resabios del marxismo leninismo stalinismo castrismo gobernante.

Los partidos políticos desde su origen nacieron como la expresión de una o más clases sociales que aspiran y pretenden el poder para defender sus intereses y hacer posible sus aspiraciones. Para ello tienen sustento ideológico, línea política, propuesta programática, estructura orgánica y liderazgo. No son organizaciones criminales. Otra cosa es que a su interior puedan constituirse grupos delictivos que puedan estar enquistados en alguna parte de la estructura. Ha ocurrido en el pasado y también en la actualidad en el país y en el mundo.

Pero ello no cambia la razón de ser de las organizaciones partidarias como manifestación política de ideales e ideales, de teorías y prácticas, de esquemas y modelos.

Lo que ocurre en el plano global y nacional es que los partidos y políticos están en declive. Con justa razón gran parte de la opinión publica los culpabiliza por no haber conseguido todavía la ansiada satisfacción de sus necesidades básicas y el mejoramiento de su calidad de vida.

Y por eso, erróneamente, vota por opciones anti política y anti partido creyendo que son mejores; cuando terminan siendo peores a nivel nacional, regional o local.

Mas allá de la opinión negativa que tiene en el país gran parte de la opinión pública, los partidos políticos devienen en importantes y necesarios en la estructura política y gubernamental de las democracias. Aun cuando es cierto que su función intermediadora viene siendo ocupada en forma creciente (en el plano internacional) por los medios de comunicación y las organizaciones no gubernamentales. Por lo que algunos optan por dichas alternativas. Como los rojos y caviares que controlan y manejan parte de las decisiones gubernamentales y judiciales, económicas y sociales, parapetados en tales entidades.

Lo que hace falta son partidos políticos verdaderos y líderes políticos genuinos. La historia, la tradición y la leyenda de una organización del pueblo que ha dado COMO NADIE su cuota de dolor y de sangre por las causas más nobles de libertad y de justicia social como el APRA no puede ser considerada en modo alguno como una organización criminal

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