LA POLÍTICA ES BUENA: ATRÉVETE
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LA POLÍTICA ES BUENA: ATRÉVETE

Es poco frecuente que los ciudadanos promedio de nuestro país, tengan conocimientos de los temas políticos con cierto grado de profundidad, por qué no se estudian en el ciclo educativo y más adelante, por qué sencillamente consideran que invertir tiempo en el análisis no es relevante para sus vidas, lo cual es un craso error; la calidad de vida de las personas, haciendo una extrema simplificación, depende de su esfuerzo personal y de las características de su entorno, esto último es resultado de la calidad de las políticas públicas y ulteriormente de la calidad de las personas que las diseñan y ejecutan, es decir, los POLÍTICOS.

Más allá de los odios, insultos y generalizaciones, que es lo simplon, banal y popular por cierto, hay razones que explican el comportamiento de las personas, en esta oportunidad lo abordaremos desde dos perspectivas: la psicológica y la económica, ello nos permitirá entender y lo más importante, proyectar el perfil de nuestros futuros gobernantes.

En la década de los cuarenta salto a la fama el ilustre Abraham Maslow con su famosa “Teoría Psicológica de las Necesidades Humanas” en ella plantea que las personas tienen diferentes necesidades a la largo de sus vidas y se orientan a satisfacerlas, pero no todos alcanzan a desarrollarlas a plenitud, es por ello, que las simboliza en la figura de una pirámide, siendo la base universal y la cúspide reservada a minorías destacadas:

1- Fisiológicas, como alimento, descanso y abrigo, entre otras, muy similar a cualquier animal de la naturaleza.
2- Seguridad, física, económica, laboral, muy vinculado a lo material.
3- Pertenencia, amistad, afecto y amor.
4- Auto estima, confianza, reconocimiento y éxito
5- Moralidad, creatividad, autonomía, libre de prejuicios, plena libertad de pensar y actuar.

Esta escala de necesidades y la imperiosa necesidad de satisfacerlas, son ascendentes y progresivas; a la persona que no tiene para comer, poco o nada le interesará su imagen, que lo reconozcan o admiren y menos trascender en el tiempo. Aquellos que lograron superar sus necesidades básicas, levantan la mirada, se empinan y buscan reconocimiento, admiración y/o poder, una de las vías para ello, es la política, buscar reconocimiento por servir al bien común e interés general, liderar, tener exposición mediática, seguidores, etc. otras alternativas se encuentran en los liderazgos gremiales: empresariales, colegios profesionales, clubs, etc.

Satisfacer necesidades superiores, como reconocimiento y prestigio, no es irresistible, pasa por un test de racionalidad, ampliamente desarrollado por la teoría económica “El Análisis de Costo-Beneficio” desarrollada magistralmente para el ámbito político-social por Anthony Downs en su “ Teoría Económica de la Democracia a finales de los años cincuenta. Las personas analizan antes de tomar decisiones relevantes y se preguntan, vale la pena el esfuerzo, el sacrificio, el gasto (costo) para lograr determinado objetivo (beneficio), si la respuesta es positiva, cruzan el Rubicon de la decisión.

Articulando las dos líneas de pensamiento: Pirámide de necesidades y el sustento de las decisiones basadas en el análisis de costo-beneficio, podremos entender por que algunas personas quieren ser dirigentes, presidentes de gremios o políticos en general. Son personas que han superado sus necesidades básicas y tienen un afán de trascender y ser reconocidos, pero además han evaluado los costos y beneficios que implican satisfacer esta necesidad superior.

Con este marco conceptual, podemos preguntarnos por qué la clase política cada vez es de peor calidad y la función pública esta envilecida. La respuesta no es difícil, lo que ocurre es que aquellas personas de valía, con vocación política (necesidad superior), ante el análisis costo-beneficio, deciden abstenerse de participar. Para la mayoría de las personas de bien, el costo de meterse o mantenerse en política es muy alto, los cargos públicos ya no dan prestigio, son mal vistos, están extremadamente expuestos a la crítica, se pierde la privacidad, se expone a la familia y no solo es mal remunerado si no se limita fuertemente la actividad profesional o empresarial de la cual proviene.

Todo ello nos lleva a un círculo vicioso, mientras más se deteriora la política menos gente de bien ingresará a ella. La proyección del futuro político no es mala es pésima. Pero no podemos quedarnos paralizados viendo que el trayecto nos lleva inexorablemente a un precipicio, tenemos que motivar a la gente capaz y decente a participar y cuando lo haga, hay que defenderlos y motivarlos, se tiene que romper este nefasto círculo vicioso y pasar a un círculo virtuoso, donde los buenos prestigien la función pública y ello anime a qué más personas de correctas tomen el riesgo y se animen a participar.

Yo intentare motivar a otros desde mi actividad privada y escribiendo sobre temas no muy populares ni entretenidos, es mi nueva forma de satisfacer “mis necesidades superiores”

10 diciembre, 2018

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