LIBERALISMO ARMADO
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LIBERALISMO ARMADO

El liberalismo para la tenencia y uso de armas de fuego en los Estados Unidos de América, nos deja perplejos pues contrasta con graves atentados del terrorismo internacional que sufrió el hasta ahora considerado el país más poderoso del universo.

Es inconcebible que habiendo padecido el famoso setiembre once, en que las torres gemelas del World Trade Center, en Nueva York, fueron destruidas por el impacto de aviones secuestrados por terroristas fanáticos y suicidas, exista tanta permisibilidad para la posesión de armas de fuego por civiles.

El tema es más grave pues también se atentó contra las instalaciones de la Secretaría de Defensa de los Estados Unidos, más conocida como el Pentágono, y otras acciones en simultáneo que felizmente sus Fuerzas Armadas lograron liquidar.

Hay varios otros gravísimos atentados como el ocurrido en el Aeropuerto de Los Angeles contra los funcionarios de la línea israelí “El Al”, cuando nos encontrábamos en dicho Aeropuerto con las entonces congresistas Doris Sánchez y Dora Núñez. Empero, nada de esto impide la facilidad de poseer armas de fuego en el país al que nos referimos.

La respuesta de los Estados Unidos de América frente a atentados como los mencionados, fue su conocida actitud en conflictos bélicos internacionales, y también su cambio de cultura de libertad a una de seguridad, aunque lamentablemente circunscrita a mejoras en identificación y control de los viajeros en puertos y aeropuertos, además de los controles físicos que rayan muchas veces en exageraciones, sometiendo a los viajeros a una radiografía y/o escáner de cuerpo entero, sin contar hasta con la confiscación de gotas para los ojos o de inofensivos corta uñas.

En lo que se refiere a la permisibilidad de armas de fuego, ella se sustenta en la Enmienda II de la Constitución de ése gran país, la que determina “Una reserva militar bien regulada, siendo necesaria para la seguridad de un Estado Libre, el derecho del pueblo a poseer y portar armas, no será infringido”.

En la tratativa de los Estados Unidos de morigerar la libertad para la posesión de armas de fuego, ha promulgado diversas normas, como la Ley Nacional de Armas de Fuego (1934), la Ley Ómnibus de Control de la Delincuencia y las Calles Seguras (1968) aprobada como respuesta al atentado en que perdió la vida el Presidente John F. Kennedy.

Otros intentos de restringir el derecho posesorio de armas y municiones por civiles, que los convertían casi en titulares de arsenales o polvorines, no han podido impedir la posesión desmesurada y descontrolada de ellos. En efecto ni la Ley de Protección de Propietarios de Armas de Fuego (1986), ni la Ley de Zonas Libres de Armas en las Escuelas (1990), como tampoco la Ley Brady de Prevención de la Violencia con las Armas de Fuego (1993) y menos aún la temporal Prohibición Federal de Armas de Asalto (1994-2004), evitaron atentados a escuelas de diversos niveles y en diferentes ciudades, con lamentables pérdidas de vidas humanas y de personas heridas.

Como vemos, hay tareas pendientes en los Estados Unidos.

21 diciembre, 2018

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