LA MACROECONOMÍA NOS ES SUFICIENTE PARA SEGUIR CRECIENDO SOSTENIDAMENTE.

Es importante lo logrado y lo que sigue logrando el Perú en cuanto al crecimiento de su economía. Los esfuerzos en materia de solidez macroeconómica, apertura comercial y promoción de la inversión privada han rendido sus frutos y nos han permitido crecer por encima del promedio regional.

Sin embargo, en los últimos años el país ha venido mostrando signos importantes de desaceleración, no solo en términos de crecimiento absoluto, con un crecimiento potencial menor al de hace cuatro años, sino también en relación con el promedio regional.

Si bien el país ocupa los primeros lugares en lo referente al crecimiento del PBI per cápita de los últimos 15 años, su posición en cuanto al nivel de ingresos está por debajo del promedio y por detrás de los países de la Alianza del Pacífico.

Utilizando el crecimiento observado en los últimos 15 años para determinar cuán lejos estamos de los líderes regionales y de los países de la Alianza del Pacífico, obtenemos que estamos a 16, 15 y 12 años de Panamá, Chile y Uruguay respectivamente, mientras que de México y Argentina estamos a 9 años.

Sería imprudente y socialmente riesgoso quedarse sentado y esperar a que la recuperación del dinamismo global y algún factor exógeno nos hagan retomar tiempos mejores.

Si no se producen algunas reformas importantes, las perspectivas de recuperar un sólido ritmo de crecimiento de la productividad no parecen muy halagüeñas, a menos que abordemos de manera decisiva los desafíos estructurales de más largo plazo, como la informalidad, la infraestructura,
la productividad laboral y empresarial y la debilidad institucional, por lo menos de manera gradual. De lo contrario, el crecimiento podría quedarse estancado en la rutina durante años.

Esta es la conclusión marco a la que arriba el buen Informe de Competitividad elaborado por el Consejo PriVado de Competitividad, presentado hace unos días en el marco de la CADE. Por su lado el Poder Ejecutivo tiene muy avanzado a través del MEF, su propio informe, al que seguramente se le contrastará con el del sector privado y podamos tener solo una ruta consensuada hacia la esquiva Competitividad que tanto requerimos como país, para alcanzar niveles aceptables de bienestar general, reducción de pobreza, fortalecimiento de la clase media aún vulnerable, significativa disminución de la informalidad, entre otros aspectos importantes, dentro de los que destaca, la eliminación de la anemia y desnutrición que no es otra cosa que la condena anticipada a millones de niños a ser ciudadanos de segunda clase. Sin capital humana de calidad, que implica como pre requisitos indispensables, buena alimentación, educación y salud; no podremos alcanzar los objetivos planteados, la base de todo lo dicho, son los niños; dicho ello, es iluso esperar resultados inmediatos, lo que sí exigimos es iniciar el proceso y darle sostenibilidad en el tiempo, más allá de las autoridades de turno.

Un buen comienzo, parece vislumbrarse en materia Laboral, donde ya hay un importante consenso. El riesgo está en fallar en la estrategia de comunicación y que el gobierno retroceda al considerarla una medida impopular, esperemos ello no ocurra.

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