CON LA FAMILIA NO SE JUEGA
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CON LA FAMILIA NO SE JUEGA

La organización social más cercana al ser humano indiscutiblemente es la familia, y además forma parte de ella, por lo cual las legislaciones del mundo en general la protegen, aunque tenemos que reconocer que el concepto de familia no es el mismo en todas las culturas y credos.

En el Perú nuestra Constitución reconocen a la familia y al matrimonio “como institutos naturales y fundamentales de la sociedad”, agregando que “es deber y derecho de los padres alimentar, educar y dar seguridad a sus hijos” y estos últimos “tienen el deber de respetar y asistir a sus padres”, así como también tienen los padres el derecho “de escoger los centros de educación”.

En adición a lo señalado, el Código Civil determina que “la regulación jurídica de la familia tiene por finalidad contribuir a su consolidación y fortalecimiento, en armonía con los principios y normas proclamadas en la Constitución…”

Siguiendo el derrotero señalado en la Constitución y en el Código Civil, en el año 2005 se dictó la Ley 28542 con la finalidad de “fortalecer el desarrollo de la familia como fundamento de la sociedad y espacio fundamental para el desarrollo integral del ser humano, basándose en el respeto de los derechos fundamentales y las relaciones equitativas entre sus miembros”. En la misma norma se fijaron políticas públicas y acciones para la protección de la familia.

Teniendo en consideración lo aludido en el párrafo anterior, causó extrañeza -por decir lo menos – que el Gobierno, supuestamente autorizado para ello por ley de delegación de facultades, dictara el Decreto Legislativo 1408 derogando innecesariamente la Ley 28542, sustituyéndola por perniciosa normatividad en que dispuso el “…fortalecimiento de familias democráticas” así como su promoción “…con relaciones igualitarias entre sus integrantes”.

El desatino fue enorme y obligó que a que a menos de una semana de su publicación, se dictase un nuevo Decreto Legislativo, el 1443 que lo modificó quitándole el veneno de lo de la “familia democrática”.

Pese a que ya se le puso antídoto al veneno, conviene recordar que los Decretos Legislativos que se expiden por la delegación de facultades legislativas otorgadas por el Congreso al Poder Ejecutivo, son aprobados previamente en el Consejo de Ministros, lo que demostraría que no se toman allí las cosas con seriedad y que hay ministros que no se dan cuenta de lo que firman, lo que también pasó con el Presidente de la República.

Lo de la “familia democrática” indiscutiblemente fue un contrabando que le metieron al Gobierno desde el Ministerio en que se preparó el cuestionado Decreto Legislativo, lo que aparentemente hasta ahora no ha sido investigado, y que será menester que el Parlamento al fiscalizar los Decretos Legislativos consiga esclarecer el estropicio, así como sus motivaciones.

La familia no es democrática, lo pueden ser los partidos políticos, las organizaciones en que se eligen a sus representantes, pero de ningún modo las familias, en que hay un orden, no solo de precedencias sino de autoridad, pues para educar a los hijos tiene que haber autoridad, y las cosas del hogar no se discuten ni con los menores hijos ni menos se ponen a votación.

Ojalá, que a los autores del desatino, no se les ocurra mañana decir que la Policía y las Fuerzas Armadas son democráticas. Pues no señor, son absolutamente piramidales, en que los de rango inferior tienen deber de obediencia frente a los de rango superior.

7 febrero, 2019

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