MUERTE, DESTRUCCIÓN Y MALA CALIDAD DE GASTO:
Posiciones

MUERTE, DESTRUCCIÓN Y MALA CALIDAD DE GASTO:

La tragedia no es producto de la naturaleza, es por culpa de las autoridades, todos los años se repite la historia en mayor o menor magnitud, ya sea en el norte, el sur o el centro del país. Se pretende echar la culpa al Niño, la niña o eventos extraordinarios, la resultante o ciclo constructivo sigue siendo: Construcción-Destrucción-Reconstrucción-Re-Re-Reconstrucción; como un círculo vicioso sin fin.

Las razones de la reedición sin fin de esta tragi comedia, es múltiple: Falta
de planeamiento urbano; invasiones que terminan en asentamientos humanos por falta de autoridad si no corrupción; la consabida falta de prevención y la imposibilidad de reubicación de las poblaciones vulnerables. Finalmente la mala calidad de la obra pública y/o estándares mínimos, establecidos desde la elaboración del proyecto o por corrupción e ineficiente supervisión.

Sobre este último factor, haciendo un poquito de historia, encontramos la diferencia, es decir “el si se puede” y ya se hizo. Basta recordar la obra pública del ex presidente Miguel Odria (1948-1956) sus grandes unidades escolares y los monumentales hospitales, por citar algunos, infraestructura que después de más de sesenta años, en la mayoría de casos sigue operativa, pese a su pésimo mantenimiento.

Con el mismo buen criterio de largo plazo tenemos el “Sanjon de Bedoya o vía expresa de Paseo de la Republica, construido por el ex alcalde Luis Bedoya Reyes (1964-1970), casi 50 años ininterrumpidos sin fallas y prácticamente sin necesitar mantenimiento.

Más contemporáneamente también encontramos obras que vale la pena destacar del gobierno central como de algunos gobiernos locales, que inteligentemente optaron por el pavimento en concreto, dejando de lado el asfalto, tales como la carretera Oyon-Ambo; la antigua carretera Panamericana Sur o diversas avenidas de Villa El Salvador (Luis Castañeda y Guido Iñigo respectivamente).

Cuando se hace un serio análisis comparativo de costos, considerando la vida útil de la obra y el gasto de mantenimiento, resulta largamente rentable el pavimento de concreto. Pero no basta con pavimentar bien, se requiere completar las vías que así lo requieren con eficientes sistemas de drenaje y alcantarillado.

Indigna y arrebata ver cómo cada tres o cuatro años, se sustituye el asfalto reeditando el problema. Cientos de obras con fallas desde su inauguración y peor aún miles de obras inconclusas regadas a lo largo y ancho del país, sometidas a juicios o arbitrajes eternos.

Haría bien el gobierno en revisar a la luz de los hechos las fallas del extinto Snip (Sistema Nacional de Inversión Pública y al novisimo sistema que lo remplazo hoy ya modificado, InviertePeru.

Cuanto nos cuesta aprender y corregir, que prestos estamos para olvidar y reeditar los errores; en el camino seguimos sumando muertes, destrucción y malancalidad de gasto público

12 febrero, 2019

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