CUANTO INFLUYE LA POLÍTICA EN LA ECONOMÍA:
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CUANTO INFLUYE LA POLÍTICA EN LA ECONOMÍA:

Hay relación entre Política y Economía? Cuánto se retroalimentan mutuamente?

En términos normales la relación es estrecha y se retroalimentan permanentemente. La evidencia es múltiple y variada, basta con señalar a modo de ejemplo extremo lo ocurrido en Venezuela, de la mano de la política se llevó a este rico país a la bancarrota del Estado y la miseria de sus ciudadanos.

Nosotros tenemos la amarga experiencia del primer gobierno de Alan García, pero también el renacer de la economía con el Gobierno de Fujimori, que al margen de los odios y responsabilidades penales, reformó al estado, pacificó el pais, estabilizó la economía y abrió el camino a la inversión y los mercados internacionales, con los positivos efectos en reducción de la pobreza que continuó con mayor o menor dinamismo en los gobiernos siguientes.

Decíamos al inicio que “la relación entre Política y Economía en términos normaleses estrecha”, sin embargo, para bien del país esta relación se atenúa en nuestro caso, el barco ha sabido sortear las aguas turbulentas y en muchos casos turbias, para llegar a buen puerto; claro no de la mejor forma, no con el mejor ritmo, pero flanqueada por el Régimen Económico de la Constitucion, la autonomía del Banco Central de Reserva y una disciplinada tecnocracia en el Ministerio de Economía.

El blindaje del modelo económico a permitido soportar el embate del Populismo Parlamentario y de los inquilinos de la casa de Pizarro, los escándalos de corrupción, la incertidumbre que generan las campañas electorales y el intenso e incesante ruido político por diversos enfrentamientos, la mayor de las veces irracionales, emotivos y alejados del bien común e interés nacional.

Los últimos años, como en pocas ocaciones, el ruido político a sido tan intenso y destructivo como el ñiño costero, elevado a su máxima potencia por el caso Lava Jato y pese a ello la economía siguió creciendo. No estamos al final de esta durísima etapa, falta mucho pan que rebanar y mucha agua tendrá que pasar por el puente para respirar con optimismo, esa anhelada calma que sigue a la tormenta (Club de la construcción y varias empresas careocas el la cola).

Con mediocres gobiernos, unos con viento a favor y otros en contra, desde el firmamento internacional muy vinculado al precio de las materias primas, hemos podido seguir avanzando, creciendo entre tres y cuatro por ciento, absolutamente menor al potencial que tenemos y a lo que requerimos para reducir pobreza y superar la trampa de ingresos medios, pero en fin aún creciendo.

Con gran parte de los políticos y sus partidos desprestigiados, con una porción muy significativa de los empresarios nacionales embarrados con temas de corrupción y el desprestigio de todas las instituciones del Estado y del propio modelo económico en el sentido que anido y no fue capaz de detener la corrupción, nos encontramos en una delicada situación.

El optimismo no podemos perderlo, la convicción de que así como los huaycos pasan y la posibilidad de la reconstrucción no puede menguar, de la misma forma después de los huaycos políticos y judiciales, se dará paso a la reconstrucción moral y el fortalecimiento de las instituciones.

El gobierno tiene enormes problemas pero también grandes oportunidades, la corrupción nos roba entre uno y dos puntos del PBI, otro tanto la ineficiencia del aparato estatal (trámites, permisos y temor de los funcionarios a tomar decisiones oportunas) y por supuesto el ruido político, que nos despoja de la estabilidad, predictibilidad, confianza y optimismo que se requiere para activar una gran marea de inversiones que hoy están en compás de espera.

La ruta está trazada, hay que comenzar a recorrerla con firmeza, perseverancia y una dosis importante de osadía.

Retomar niveles de crecimiento por encima del seis por ciento como ya lo hemos tenido no es una utopía, no le pedimos a Vizcarra que llegue, le pedimos que avance, este año un punto más y el 2020 otro, para aterrizar en el bicentenario sobre la base de un seis de crecimiento; claro, el continuar seguirá siendo una incertidumbre en mérito a quien elijámos para el próximo quinquenio, acá llega la calidad del elector para vislumbrar al líder con capacidad y trayectoria conocida, ideas claras, plan de gobierno y equipo que lo avala y soporta.

18 febrero, 2019

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